viernes, 25 de noviembre de 2011

Padre Alejandro Solalinde


Alejandro Solalinde: “Los migrantes son mercancía” - La Raza - noticias desde Chicago - impre.com

El activista considera que “hay esperanza y entusiasmo” por Andrés Manuel López Obrador. “Si en alguien podemos tener esperanza en que las cosas se compongan, que México sea un poco menos agachón hacia Estados Unidos, que potencie el campo, y que dejen de estar fastidiando tanto a los pobres inmigrantes”, es con AMLO, opinó Solalinde.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Conversación del Comandante Fidel Castro con estudiantes


CUBA

Con Fidel al teléfono

El domingo 9 de octubre, Juventud Rebelde publicó Extraña desconexión, un reportaje realizado por estudiantes de la Facultad de Comunicación sobre las problemáticas asociadas al uso de las nuevas tecnologías en las universidades. Lo menos que imaginaron fue que aquel material les depararía una de las grandes sorpresas de sus vida.

En los últimos días, algunos amigos se han molestado conmigo porque supieron por terceras personas algo que, según dicen, debí decirles yo misma. Probablemente tengan razón. He tratado de explicarles mi actitud con palabras como discreción, falta de tiempo, etcétera. Pero la verdad es que he preferido quedarme callada porque cuando hago el cuento, me parece que van a pensar que estoy bromeando…

El domingo 9 de octubre, Juventud Rebelde publicó Extraña desconexión, un reportaje realizado por un equipo de estudiantes de la Facultad de Comunicación, del cual formo parte, que trató las problemáticas asociadas al uso de las nuevas tecnologías en las universidades. Al día siguiente me sorprendió una llamada inesperada.

—Buenas tardes, ¿es Luisa María?
—Sí.
—Un momento que le van a hablar.
—…
—Luisa, te habla Fidel.

Esas cuatro palabras me dejaron petrificada. ¿Del otro lado de la línea estaba Fidel? ¡Fidel! No podía ser cierto. Mi mente no logró retener con exactitud lo que sucedió en los minutos siguientes. Sí recuerdo cuando me dijo que su llamada se debía al reportaje Extraña desconexión: «Me pareció muy bueno, muy crítico, sobre todo porque son capaces de criticarse a ustedes mismos, los estudiantes».

En los primeros momentos de la conversación, enfatizó acerca de su interés por el problema planteado en el trabajo periodístico, es decir, en la situación tecnológica de las universidades y las necesidades estudiantiles. Comentó acerca de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones en la sociedad contemporánea y recordó los esfuerzos realizados en el país desde hace varias décadas para, a pesar de las difíciles condiciones, no quedar rezagado con respecto a los adelantos del mundo. Sin embargo, me dijo Fidel, sabemos que lamentablemente el estado de muchos centros de Educación Superior no es el mejor, «por eso yo quiero que tú me cuentes cuál es la situación, quiero escucharte, y que me digas cómo ves las cosas desde tu posición de estudiante. Vamos, tienes la palabra».

¿Qué decir? De las mil ideas que atacaban mi mente, ¿por dónde empezar? Tres o cuatro segundos de silencio me delataron, así que del otro lado de la línea, un caballero me dijo: «Arriba, no te pongas nerviosa, dime lo primero que se te ocurra».
Comencé, ¿por donde más iba a hacerlo?, por el inicio.

«Mire Comandante, la situación tecnológica de las universidades no es la mejor. En estos momentos hay muy pocas computadoras para la demanda de uso que tienen. Los estudiantes tenemos una gran cantidad de actividades docentes que requieren el uso de ordenadores. Además, los que hay son bastante obsoletos y suelen descomponerse con frecuencia».

Enseguida me interrumpió, como haría en innumerables ocasiones, para preguntar: «¿Cuántos estudiantes hay en el país? ¿Cuántas computadoras hay? ¿Qué cosas hacen ustedes en las computadoras con más frecuencia?».

Eran torbellinos de interrogantes. Me preguntó acerca de los costos de las computadoras, de los dispositivos adicionales como impresoras y escáneres, de la calidad del equipamiento actual, entre otras cuestiones relacionadas. Así que dialogamos sobre gigabytes, memorias ram, discos duros, microprocesadores, en fin.

En algún momento del intercambio, el Comandante comentó la importancia de las tecnologías para mantenerse informado acerca del acontecer internacional. Creo que esa es una de sus obsesiones más recientes.

«La gente no puede vivir sin saber lo que está pasando en el mundo. ¿Tú crees que es posible vivir tranquilo sin saber de los desastres que están ocurriendo por todo el planeta: la guerra en Libia, las grandes huelgas. Y no tenemos ningún espacio en televisión que se dedique a hablar de estas cosas. Está la sección Hilo Directo, de Granma. Te voy a leer lo que publicaron hoy».

Leyó todos los titulares de ese día, lunes 10 de octubre, y enseguida inquirió: «¿Te parece que con eso sea suficiente? No, ¿verdad? El pueblo necesita saber mucho más».
Hablamos mucho sobre la situación internacional, la cual le preocupa, hasta que regresamos al tema inicial. Me preguntó por mis compañeros:

—Mañana, sobre esa hora, ¿estarán todos reunidos?, es que me gustaría hablar con todos.
—Sí, Comandante, mañana estaremos juntos todo el día.
—Bueno, entonces hablaremos mañana. Muchas gracias por el tiempo.
—Gracias a usted por haber llamado.
—Hasta mañana.
—Hasta mañana.

Al día siguiente, martes 11 de octubre, a las tres de la tarde, estábamos todos en la sala de mi casa. No podíamos descifrar qué había querido decir Fidel con «sobre esta hora», si a la que habíamos comenzado a hablar, las cuatro y treinta de la tarde, o a la de la despedida, las seis. Creo que no es necesario apuntar que cada vez que el teléfono sonaba, todos pegábamos un brinco y se hacía un silencio sepulcral.
Los minutos pasaban lentos… y pasaban. Sobre las seis menos diez, empezábamos a inquietarnos y a dudar si finalmente llamaría.

A las seis en punto: Riiiiiiinnnnggggg.
Era él, otra vez. Por mi cara, mis amigos entendieron que por fin había llegado la llamada. Muy familiar, Fidel me preguntó qué noticias le tenía. Le dije que todos estábamos ahí, listos para conversar y que ya estaban al tanto de nuestro intercambio del día anterior. Además, le comenté sobre nuevas informaciones que habíamos recopilado.

Él también había averiguado muchas cosas nuevas, y me las fue explicando una a una: dialogamos sobre los costos de las computadoras, de por qué es mejor usar para laboratorios ordenadores de escritorio y no portátiles.

Y entre una cosa y otra, no sé cómo, llegamos al tema de la agricultura.
—Sabes —contó— en estos días he estado reuniendo información sobre cultivos de gran valor económico, que pueden influir en los niveles de alimentación y de salud de nuestro pueblo.

Habló con detalle sobre la situación agrícola del país y del mundo. Yo lo escuchaba y me parecía estar oyendo a un experto en problemáticas actuales de esa actividad. Una vez más quedé pasmada, definitivamente Fidel se las sabe todas. Todavía no he conseguido asimilar la experiencia de esos días, probablemente jamás logre hacerlo.
Cuando terminaron nuestras conversaciones, yo me recordé niña, pionerita. En aquellos días en que la vida parece una aventura, tuve el privilegio de asistir al tercer Congreso Pioneril que se celebró en el 2001.

En la plenaria, el Comandante estuvo todo el día con nosotros, escuchando atentamente lo que decíamos unos niños que apenas comenzábamos a vivir. Pronunció un formidable discurso, de aquellos a los que nos tenía acostumbrados. Nunca he olvidado los instantes finales: sus ojos felices de padre orgulloso, su mano firme diciendo adiós, y aquella sonrisa radiante. Yo quedé con lágrimas en lo ojos y miedo de que aquella fuera la última vez. Pero no. ¡La vida tiene cada sorpresas…!
Quería saberlo todo. Hasta el más mínimo detalle

Para cualquier joven cubano, conversar con el Comandante en Jefe Fidel Castro, además de un honor, significa una inmensa alegría; sobre todo cuando el motivo de la conversación resulta un tema de alta sensibilidad para los estudiantes universitarios, como la importancia de las nuevas tecnologías en nuestra formación y las posibilidades que, en un país subdesarrollado como Cuba, tenemos de utilizarlas en toda la magnitud necesaria.

Si a esto le agregamos la relevancia de que una personalidad de reconocimiento internacional como Fidel se interese por un aspecto de la sociedad con el cual, por cuestiones generacionales, no ha estado demasiado vinculado, pues el hecho gana singularidad. Ese mundo de gigas, bytes, redes, software y hardware que, para los llamados nativos digitales forma parte de la vida cotidiana, resulta un aspecto novedoso para quienes como él crecieron y se formaron entre grandes enciclopedias, libros y máquinas de escribir.

Escucharlo fue como tenerlo enfrente y, aunque pueda parecer extraño, sentí que habíamos hablado muchas veces. Todavía ahora parece increíble que me haya llamado por mi nombre, Ana Lidia, que me causaran risas sus ocurrencias y que conversáramos de temas cotidianos que enfrenta el pueblo cubano y en particular las nuevas generaciones. Quería saberlo todo. Hasta el más mínimo detalle.

¿Cómo aprovechamos los recursos disponibles, cómo hacemos nuestros trabajos de clases y para qué utilizamos Internet? Una ráfaga de preguntas. Apenas alcanzamos a responder. En ese momento recordé las muchas veces que en la televisión había visto a Fidel preguntando y preguntando.

Nunca imaginé que algún día estaría en esa posición. Pero, a pesar de la tensión, logramos transmitirle nuestras preocupaciones más inmediatas, las reales carencias y las vicisitudes que enfrentamos para formarnos como profesionales a la altura de un mundo cada vez más digital.

También conversamos acerca de los intereses laborales de los estudiantes cubanos de Periodismo y hasta se asombró por la frecuencia con la que nos reunimos para trabajar en equipo, a pesar de vivir en puntos muy distantes de La Habana. «¡Oye La Lisa, Alamar, Párraga y el Vedado son zonas bien lejos entre sí!».
De repente cambió de tema: le preocupa la insuficiente información que en cuanto a política internacional tiene el pueblo cubano.

Por ello indagó acerca del impacto y la utilidad de programas como Dossier, conducido por el periodista venezolano Walter Martínez, y otros incluidos en la selección de la programación del canal Telesur que diariamente se transmite en la televisión nacional.

Luego comentó la necesidad de abordar en la prensa temas actuales de vital importancia como la agricultura. Fue entonces cuando se refirió a las investigaciones de nuestros científicos para buscar alternativas de alimentación en consonancia con la situación medioambiental y las condiciones económicas de Cuba.

Curioso hasta el final, agudo como siempre en sus comentarios. Con la visión de futuro que siempre lo ha caracterizado, una vez más Fidel se interesó por asuntos de carácter nacional e internacional y por las necesidades más cotidianas de quienes, día a día, asisten a las aulas universitarias para formarse como profesionales cubanos.
De la Loma de la Cruz hasta F y 3ra

¡Tremendo notición! Cuando el martes 11 de octubre salí para la Facultad, jamás imaginé que viviríamos semejante historia. Ni en sueños lo esperábamos.
Estábamos ansiosos por terminar las clases. Teníamos que llegar lo antes posible a la casa de Luisa, la parada de 23 y F estaba repleta y no había ni un atisbo de que la situación cambiara pronto, así que a dividirnos… Ibis y Anita en botella, Luisi esperaría algo, mientras que Héctor y yo decidimos llegar por nuestros propios pies (de 23 y F hasta ¡15 y 24!).

A las seis llamó. Ya era imposible no creerlo, del otro lado del auricular ¡estaba Fidel, nuestro Comandante!, compartiendo ideas con nosotros, un equipo de periodistas novatos, aún estudiantes.

Llegó mi turno y durante los primeros minutos de la conversación, creía que no podía sostener el diálogo, pero la cálida voz resultó demasiado familiar y me sentí tan cómoda que hubiera estirado el tiempo más que un elástico. Él, por su parte, también se encontraba a gusto: «Siento mucha alegría por poder conversar con estudiantes de quinto año que casi culminan su carrera y comienzan su vida profesional como periodistas».

Quizá por ello la ocasión fue propicia para que, durante la charla telefónica, abordáramos temáticas muy variadas de carácter nacional e internacional, aunque también hubo un aparte para asuntos personales:

—¿Y tú, Nadia, de dónde eres?
—De Holguín, Comandante.
—Pero, de qué parte?
—Del centro de la ciudad, cerca del parque San José.
—Ahí hace poco hubo un evento importante de danza.

Percibo que le concede vital importancia al hecho de estar bien informados. En ese sentido, él no se circunscribe solamente a los noticiarios y los grandes medios de comunicación masiva, sino que aprovecha toda posible fuente de información a su alcance. Pregunta, comenta, sugiere, emite juicios de valor y es capaz de centrar el interés en lugares distantes, sin perder por ello el más mínimo detalle. En ese afán, como coterráneos ausentes, nos remitimos a un símbolo de nuestra ciudad: la Loma de la Cruz.

Una vez situados en el escenario, las interrogantes no cesan: «¿En cuántas ocasiones has subido? ¿Cuándo fue la última vez? ¿Cuánto tiempo te demoras en llegar a la cima?» Incluso no deja de lado aspectos muy puntuales y aguza los sentidos en un intento de aproximarse a la respuesta. «Es una loma alta, ¿cuántos escalones tiene? Deben ser alrededor de 500...».

Luego se interesa por el lugar donde vivo actualmente, la residencia estudiantil Lázaro Cuevas, ubicada en F y 3ra. en el Vedado. Entonces intenta ubicarse, alude a lugares de referencia y calcula distancias. Según las direcciones, se coloca en el lugar de los estudiantes y diseña un posible recorrido hasta la Facultad. Me sugiere que esa caminata sería como hacer ejercicios. Sin embargo, su tono demuestra reproche cuando le explico que la mayoría de los becados toma el P2 para llegar a la Universidad, a solo unas cuadras de distancia.

Por lo cual, en otro momento de la conversación me hace una propuesta que nos remonta al inicio: «Si caminas de la beca a la Universidad y luego subes la Colina es casi como si hubieras ascendido la Loma de la Cruz».

—Comandante, yo creo que no tengo que ir tan lejos porque todos los días subo las escaleras de la beca.
—¿Y en qué piso tú vives?
—En el 13
—Pues alégrate porque los que están en el piso dos no hacen ejercicios.
Reímos. Desde entonces cada vez que subo las escaleras de la beca recuerdo sus palabras, y en mi rostro aparece una sonrisa como la de aquella ocasión.
Creo que Fidel siempre está pensando en futuro

Un tono grave, familiar y pausado, eso fue lo primero que escuché cuando apenas podía comprender sus palabras. Una voz cautivadora y cordial. ¿Cómo hablar? ¿Qué hacer? ¿Qué decir? Estaba atónita y emocionada, clavada en el asiento, con la respiración entrecortada. «¿Cómo está Comandante?» fue la única frase coherente que logré articular.

Pero a los pocos minutos la tensión cedió y me parecía que continuaba una vieja conversación que había quedado inconclusa tiempo atrás. Me preguntó: «Bueno Ibis, ¿y dónde tú vives?». ¡Me resultaba increíble que Fidel supiera dónde queda Párraga, que bromeara sobre su lejanía y se interesara por las rutas de guaguas que se dirigen hacia allá! Y admiré aún más su capacidad de abordar desde los grandes temas hasta los sucesos cotidianos, aquellos de la rutina de todos los días.

Luego oí un lejano ruido de papeles y lo imaginé sentado frente a una gran mesa atestada de hojas y libros. Entonces su voz cambió y sonó más grave. Me dijo que estaba leyendo unas informaciones sobre México y que le preocupaban los altos índices de violencia que existen en ese país, porque las cifras iban en ascenso cada año y la situación escapaba del control de las autoridades. Además, se refirió a las constantes migraciones de los empresarios del campo hacia las ciudades, fundamentalmente, hacia el Distrito Federal; y las graves consecuencias que podría acarrear para la economía de la nación.

Hablamos también de cómo esos escenarios de violencia se repiten con muchísima frecuencia en varios países de América Latina. Y un tono de alarma se hacía evidente en su voz al señalar que miles y miles de personas mueren a causa de actividades delictivas como el narcotráfico. Pero su inquietud no se limitaba solo al problema, sino que iba más allá: a la búsqueda de soluciones. Creo que Fidel siempre está pensando en futuro y de forma global; y luchando porque ese pensamiento se torne en formas de acción que favorezcan a las mayorías.

Hablar con Fidel fue como dialogar con una parte de nuestra historia (y cuando digo nuestra, hago parte a toda América Latina). Creo que ahora entiendo verdaderamente el sentido de esa frase que tanto gustó a Tomás Borges: ya sé que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.
Nos vemos pronto

Por mi mente comenzaron a pasar, como en filme, imágenes de toda mi vida: los lugares donde he estado, las cosas que he hecho; todo mientras extendía mi mano para tomar el auricular del teléfono. ¡Por fin era mi turno!

Todos nos mirábamos. Las imágenes que no cesaban. Me vi cuando fui montador pailero naval, ponchero, fumigador, custodio y, de repente, ¡todo se congeló al escuchar su voz! Tan familiar. La misma voz que generaciones de cubanos han escuchado por décadas…
—Hola Héctor, ¿cómo te sientes?
—Comandante, estoy emocionado, es que nunca pensé hablar con usted.

A lo que respondió con esa sabia picardía:
—¡Ah, mira!, yo tampoco pensé nunca hablar contigo...
No pude hacer otra cosa que echarme a reír como lo hace uno con un amigo cuando le cuenta una broma. Y ahí estaba Fidel, el Comandante, el hombre de las mil batallas, del otro lado del teléfono preocupándose y preguntando por cosas de mi vida en las que ni siquiera yo reparo: se interesó por si veía televisión y durante qué tiempo. Aunque centró su interés en el tema de los Cinco Héroes, del cual hablamos ampliamente. Quizá muchos no entiendan y hasta critiquen mi asombro, ese terco asombro que borró las ideas, preguntas, e inquietudes de mi mente y que me hubiera gustado compartir con él. Pero, ¡vamos! No todos los días uno recibe llamadas del líder histórico de su nación.

Con toda la prudencia del mundo e indicando el fin de nuestra charla me dijo:
—Bueno les he robado mucho tiempo hoy… Pero no pienses que se van a escapar de mí.
—No se preocupe Comandante, nos vemos pronto.

fuente: Granma
________________________________________________________________________

REFLEXIÓN IMPORTANTE SOBRE TRATADOS DE LIBRE COMERCIO


TLC CENTROAMERICANO: RIESGOS Y ASIMETRÍAS

EDITORIAL DE LA JORNADA 23 noviembre de 2011

En la capital salvadoreña se concretó ayer la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) que sustituye y unifica los convenios comerciales suscritos entre nuestro país y Costa Rica, en 1995; con Nicaragua, en 1997, y con los integrantes del llamado Triángulo Norte –Guatemala, Honduras y El Salvador– en 2001. La firma del acuerdo fue calificada dehistórica por el secretario de Economía, Bruno Ferrari, quien sostuvo que con el nuevo convenio comercial nuestros mercados serán mucho más atractivos para las inversiones. Por su parte, la titular de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, confió en que el TLC entre México y los países centroamericanos contribuya a formar una zona geográfica de desarrollo.

Pese a las expectativas depositadas en el nuevo instrumento de comercio multilateral por los funcionarios calderonistas, el mal desempeño de la economía nacional en los últimos años, los rezagos sociales que se padecen en los países de la región y la experiencia vivida por México a raíz de la suscripción de mecanismos de este tipo –concretamente, del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)– hacen pensar que el nuevo acuerdo comercial será más un factor de debilidad que de fortaleza para las economías de la región. No puede pasarse por alto que los países que se incorporan al nuevo instrumento comercial, incluido el nuestro, tienen como denominadores comunes un panorama social marcado por las desigualdades y una deuda histórica con amplios sectores de población sumidos en la miseria, así como una orientación económica que privilegia los intereses de pequeños grupos oligárquicos y trasnacionales por sobre el bienestar general.

En tal circunstancia, cabe dudar de que la suscripción del citado acuerdo entre nuestro país y las naciones del istmo continental pueda ser en efecto un motor para el desarrollo regional, como pronosticó Espinosa. Por el contrario, y en forma análoga a lo ocurrido con México tras la firma del TLCAN, es de suponer que la intensificación del intercambio comercial indiscriminado entre economías desiguales derive en la depredación de los sectores industriales y agrícolas de las más débiles; en el consecuente debilitamiento de los mercados y la economía internos; en la profundización de dependencia económica de las naciones centroamericanas respecto de la nuestra, y en el incremento, para las primeras, del riesgo de contagio ante las dificultades económicas que pudiera enfrentar el país.

Más allá de los señalamientos críticos que puedan hacerse al TLC México-Centroamérica desde la perspectiva económica, el acuerdo suscrito ayer resulta cuestionable en lo político, por cuanto se firma con el telón de fondo de un incremento en la discriminación y la violencia sufrida por ciudadanos centroamericanos en su paso por territorio mexicano, y se expresa en el creciente número de secuestros, violaciones y extorsiones cometidos contra migrantes centro y sudamericanos en nuestro país, así como en las masacres cometidas por presuntos integrantes de bandas delictivas y los ominosos casos de colusión entre autoridades migratorias y grupos delincuenciales dedicados al tráfico de personas, como Los Zetas.

Lo anterior pone en perspectiva, en forma particularmente atroz, la inmoralidad intrínseca de los acuerdos comerciales como el suscrito ayer en San Salvador, que eliminan las barreras fronterizas y económicas para los capitales y las mercancías –en consecuencia con la estrategia globalizadora de la doctrina económica vigente– pero excluyen a las personas de ese libre tránsito.

En suma, la suscripción del acuerdo referido plantea el riesgo de reproducir, a escala regional, las asimetrías y efectos nocivos que ha vivido nuestro país en carne propia a raíz de la firma del TLCAN, así como de profundizar la dislocación vigente entre la realidad que viven las cúpulas políticas y las élites empresariales y comerciales de los países referidos –para los cuales la suscripción del TLC representa una vasta oportunidad de negocio–, y la que padecen las mayorías depauperadas de la región.

martes, 22 de noviembre de 2011

PUNTO DE ACUERDO QUE EXHORTA A QUE NO QUEDEN IMPUNES CRIMENES CONTRA MIGRANTES EN TULTILÁN


De la Sen. Yeidckol Polevnsky Gurwitz, del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, la que contiene punto de acuerdo que exhorta a las autoridades del gobierno del estado de México a no permitir que se queden impunes los homicidios de migrantes centroamericanos cometidos en el municipio de Tultitlán.
SE TURNÓ A LA COMISIÓN DE JUSTICIA.

Sen. Yeidckol
Polevnsky Gurwitz

PROPOSICIÓN CON PUNTO DE ACUERDO DE LA SENADORA YEIDCKOL POLEVNSKY GURWITZ QUE EXHORTA A LAS AUTORIDADES DEL GOBIERNO DEL ESTADO DE MÉXICO A NO PERMITIR QUE SE QUEDEN IMPUNES LOS HOMICIDIOS DE MIGRANTES CENTROAMERICANOS COMETIDOS EN EL MUNICIPIO DE TULTITLÁN.

La suscrita Yeidckol Polevnsky Gurwitz, Senadora de la República en la LXI Legislatura, por el Grupo Parlamentario del PRD, con fundamento en lo dispuesto en los artículos 8 fracción II, 108 y 276 del Reglamento del Senado de la República, someto a la consideración de esta Soberanía, la siguiente Proposición con Punto de Acuerdo, solicitando se considere de urgente resolución, al tenor de las siguientes:


ANTECEDENTES

El migrante hondureño Carlos Humberto Díaz Escobar, de 42 años quién se encontraba en trámites de repatriación en la Embajada de Honduras, fue encontrado muerto en avenida Islas Canarias de la colonia Villa Esmeralda Tultitlán, el pasado 28 de octubre.

Carlos Humberto laboraba en una cocina económica, conforme a las primeras investigaciones de la Agencia de Seguridad Estatal, tenía dos días de haber fallecido. Los restos de Díaz Escobar fueron trasladados al anfiteatro del Centro de Justicia de Cuautitlán México.

Por otra parte, María Marisol Ortiz Hernández, migrante hondureña, acudió junto con su bebé de un año de edad, al albergue para migrantes de San Juan Diego, ubicado en lechería, Estado de México, para solicitar ayuda para ser repatriada a su país natal. Ahí fue atendida por El sacerdote Hugo Raudel Montoya Ontiveros.

Lamentablemente no se le pudo brindar la ayuda con el trámite de repatriación ya que ella contaba con un visado temporal expedido por el Instituto Nacional de Migración.

Marisol decidió salir del albergue, por la noche acudió a la iglesia de San Francisco, ubicada en San Francisco Chilpan, a 500 metros de Lechería, nuevamente para pedir ayuda para ser repatriada.

La noche del 1° de octubre la mujer volvió a la parroquia, solicitando apoyo económico para trasladarse con conocidos en el municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México. De acuerdo al informe de las autoridades, de ahí se dirigió a la ciudad de Querétaro, donde fue detenida por las autoridades municipales. Su bebé fue llevado al DIF estatal.

Dos semanas después, el cadáver de María Marisol Ortiz Hernández fue descubierto con marcas de estrangulamiento junto a las vías del tren en Lechería, muy cerca del albergue San Juan Diego.

El cuerpo de Marisol fue hallado prácticamente en el mismo sitio donde, en agosto pasado, se encontró el cadáver de Julio Fernando Cardona Agustín, migrante guatemalteco de 19 años de edad quien había llegado con la caravana Paso a paso por la paz, promovida por el sacerdote Alejandro Solalinde, defensor de los derechos humanos de los migrantes. Según testigos, las lesiones que presentaba Julio Fernando Cardona sugerían que lo habían golpeado en la cabeza hasta matarlo.


CONSIDERACIONES

Centenares de miles de migrantes que carecen de visa, tratan cada año de atravesar nuestro país desde América Central para llegar a Estados Unidos. Muchos de ellos son detenidos por las autoridades de inmigración mexicanas y devueltos a sus países de origen.

El Albergue de San Juan Diego en Tultitlán Estado de México no tiene espacio suficiente, no posee más de 200 metros cuadrados y llega a alojar hasta 300 personas por día. Algunos de los migrantes se ven obligados a pernoctar cerca de las vías del tren, lugar donde se encontraron los cadáveres de dos de los migrantes asesinados.

Los migrantes indocumentados son fáciles victimas de bandas delictivas que los acechan en la zona de Lechería, en donde actúan impunemente.

Las bandas delictivas que operan en la zona, también están implicadas en la trata de personas, y las autoridades no han hecho lo necesario para combatir sus actividades y otorgar seguridad y protección a los migrantes y los vecinos del lugar.

La impunidad en los abusos contra los migrantes, que se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad, ha permitido que los delitos aumenten; por tal motivo urge que se tomen medidas inmediatas para proteger a los vecinos de la zona, al personal de la parroquia, a los voluntarios, a los migrantes del albergue de San Juan Diego, para brindarles seguridad, protección y así evitar que se repitan tan infortunados sucesos de indignación internacional.

Por lo expuesto y fundado, someto a la consideración de esta Soberanía, el siguiente:


PUNTO DE ACUERDO


Primero.- Se exhorta a las autoridades del Estado de México para que realicen de una exhaustiva investigación por los asesinatos de Carlos Humberto Díaz Escobar, de 42 años de edad originario de Honduras asesinado el 28 de octubre; Maria Marisol Ortiz Hernández de 33 años de edad, originaria de Honduras, asesinada el jueves 13 de octubre y Julio Fernando de 19 años de edad indígena de San Marcos, Guatemala, asesinado el 8 de agosto, localizados sin vida en el municipio de Tultitlán.

Segundo.- Se exhorta a las autoridades municipales de Tultitlán, para que se refuerce la vigilancia y seguridad en los alrededores de las instalaciones del albergue Casa del Migrante de San Juan Diego, para evitar tan impunes y lamentables sucesos.

Tercero.- Se informe a esta Soberanía la situación que guarda el menor hijo de María Marisol Ortiz Hernández y en su caso se tomen las medidas diplomáticas necesarias para que sea repatriado con sus familiares en Honduras.


Dado en la Cámara de Senadores a los 17 días del mes de noviembre de 2011

martes, 15 de noviembre de 2011

Concluye Caravana de Madres que buscan a sus hijos, migrantes desaparecidos


Movimiento Migrante Mesoamericano
Declaración Caravana de Madres Centroamericanas en busca de los migrantes desaparecidos en tránsito por México, “busco tus huellas con la esperanza de encontrarte".

Tapachula, Chiapas, domingo 13 de noviembre de 2011.- Al concluir nuestro recorrido por la ruta migrante, queremos dejar plasmadas nuestras observaciones y reflexiones. Todo nos indica que los secuestros, desapariciones, asesinatos, maltrato y extorsión continúan. También se mantiene el acoso a los defensores de migrantes y la criminalización y maltrato a quienes se atreven a presentar denuncias formales ante los ministerios públicos.

Cuando cruzan por México, nuestros hijas e hijos son golpeados, robados, extorsionados , y/o secuestrados por grupos criminales mexicanos y extranjeros, con la omisión, anuencia y/o complicidad de autoridades mexicanas de todas las corporaciones de seguridad del estado mexicano.

Los migrantes en tránsito han sido sometidos a maltratos y violaciones a los derechos humanos desde siempre, pero la situación ha empeorado desde que las rutas migrantes están bajo el control de los grupos del crimen organizado, a quienes de facto se les ha cedido la gestión de la política migratoria México/Estados Unidos.
Cobran “derecho de piso” y deciden quién entra o no entra a los Estados Unidos, según testimonios directos y recurrentes de los propios migrantes.

El gran negocio del secuestro deja mucho dinero al crimen organizado y a sus cómplices. Los casos estudiados por la CNDH indican que cobran en promedio $2,500 dólares por dejarlos en libertad, un ingreso de $25 millones de dólares en los 6 meses estudiados. Estas importantes sumas de dinero son extraídas a las familias de los migrantes secuestrados. El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, Juárez nos relata que muchos de los migrantes son seleccionados cuando viajan en el tren o caminan por sus vías. A veces los convencen que los llevaran a salvo a los Estados Unidos, otras veces los convencen que les están prestando ayuda humanitaria, y en
otros casos se los llevan a la fuerza. Casi siempre terminan confinados en alguna de las “casas de seguridad” de la delincuencia organizada donde los retienen en estricta vigilancia. Golpeados, mal alimentados, y sufriendo numerosos abusos, les exigen que den los números telefónicos de sus familiares preferentemente en Estados
Unidos o de sus familias en casa, a quienes les hablan exigiendo el rescate. Los retienen en cautiverio hasta que sus familias logran enviar el dinero para su liberación. Algunos logran escapar pero los que no tienen familiares a quien hablar o que no pueden enviar el rescate son brutalmente torturados y otros asesinados; algunos otros terminan trabajando para los secuestradores a fin de asegurar una futura libertad. Muchos testimonios de migrantes que logran escapar relatan que las propias policías los llevan a las casas de seguridad o bien las resguardan.

El secuestro de migrantes sigue a la alza y la situación de las mujeres migrantes es aun mas difícil. Cuando menos 6 de cada 10 mujeres son violadas en su ruta por México y sometidas por las mafias de la trata de personas para ser cooptadas o vendidas a las redes de la prostitución forzada, negocio criminal que tal vez supera en magnitud al del secuestro.

La principal demanda formulada por el relator especial sobre los trabajadores migratorios y miembros de sus familias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a las autoridades mexicanas fue la de reforzar la seguridad para el paso de los centroamericanos que van rumbo a los Estados Unidos.

Los defensores de los migrantes también son amenazados y acosados, y deben estar en guardia para prevenir la infiltración de los enganchadores. Otra recomendación principal de la CIDH fue la de exigir mayor seguridad para defensores de los derechos de los migrantes, muchos de los cuales enfrentan amenazas de muerte por su
defensa de los indocumentados contra la delincuencia organizada y el acoso de las autoridades, como consta en las numerosas “acciones urgentes” convocadas por Amnistía Internacional, México en defensa de los defensores.

Los migrantes que son víctimas de alguno de los delitos y que se atreven a denunciar, pronto se arrepienten de haberlo hecho, particularmente las mujeres. En general el trato que se les obsequia es de profundo desprecio y de presunción de culpabilidad. Cada vez encontramos más evidencias que las victimas de secuestro terminan por ser acusadas de ser secuestradores y de participar en actividades de delincuencia organizada, además el proceso de impartición de justicia es tan lento y engorroso que los que no son encarcelados, cejan de su intento y siguen su camino por la precariedad y el peligro que implica ser considerados “testigos protegidos”.
En el reclusorio de Tenosique, nos entrevistamos con 9 migrantes cumpliendo sentencias hasta de 45 años por el delito de secuestro, donde los supuestos culpables, no contaron con asesoría de abogados, ni sus consulados fueron notificados, ni se han podido comunicar con sus familias, y que fueron coaccionados a firmar declaraciones para ellos incomprensibles. La criminalización de aquellos que denuncian es cada vez más evidente, tanto que otra de las recomendaciones de la CIDH, fue la de requerir mejoras en la forma en que atienden a las quejas y denuncias por casos de secuestros, dando un mejor tratamiento a las víctimas de estos
delitos y de respetar los tratados internacionales así como de regirse por las reglas del debido proceso jurídico.

A pesar que las organizaciones de derechos humanos, los albergues para migrantes y diferentes instancias nacionales e internacionales han denunciado repetidamente, desde hace años la crisis humanitaria que afecta a los migrantes, la respuesta del gobierno de México ha sido lenta e insuficiente, aun no se proporciona seguridad y no se investigan los crímenes cometidos en contra de esta población de por si vulnerable.

En resumen, el estado mexicano está en deuda con los migrantes en tránsito, y a pesar de los avances que se han logrado en la legislación migratoria, de los esfuerzos de depuración de las fuerzas de seguridad y las instituciones responsables de la gestión migratoria, no se ven avances en el terreno. A nivel de la ruta migratoria no hay cambios y las desapariciones, secuestros, maltratos y extorsiones continúan, pero siempre mantenemos la esperanza que México asuma su responsabilidad con la comunidad internacional y modifique en el muy corto plazo la circunstancia escandalosamente trágica de inseguridad extrema de los migrantes en tránsito, objetivo último de esta caravana.

Agradecemos a las diferentes autoridades de los tres niveles de gobierno de México que escucharon y proporcionaron diferentes apoyos a esta Caravana: Los legisladores de los estados de Tabasco y de San Luis Potosí, la Fiscalía del Migrante de Chiapas, el Instituto Tamaulipeco para los Migrantes, Pro víctima y el INAMI quienes establecieron compromisos concretos con nosotras de iniciar trabajos de búsqueda y recopilación de información de las diferentes bases de datos que están dispersas en las diferentes instituciones que pudieran tener información de migrantes, además de iniciar las tomas de muestras de ADN de las madres. Tenemos la esperanza que en esta ocasión, las intenciones se traduzcan en resultados tangibles en el corto plazo y que además se reflejen en el objetivo último que nos mueve, además de encontrar a nuestros desaparecidos, que significa uno de los derechos humanos fundamentales: que se garantice el transito libre de violencia de los migrantes por México.

Reconocemos el esfuerzo de las autoridades de seguridad del estado mexicano en proporcionar elementos de vigilancia para el tránsito de la Caravana por las zonas más peligrosas de la ruta migrante. Nos acompañaron en ruta intermitentemente elementos de las policías federales, estatales, municipales y del Distrito Federal. El Grupo Beta, y los responsables de las diferentes delegaciones del INAMI quienes se mantuvieron en contacto permanente con la Caravana.

Nada deseamos más que esta seguridad estuviera disponible para guardar la vida de todos los migrantes en tránsito por México.

También reconocemos y agradecemos el acompañamiento permanente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y la presencia de Amnistía Internacional, México, cuyo apoyo garantizó la seguridad de la Caravana.

La experiencia de recorrer la ruta migrante y entrar en contacto con las organizaciones mexicanas que apoyan a nuestros familiares nos dejó lecciones importantes lecciones que llevaremos a compartir a nuestros países.

Mucho nos impresionó y nos sacudió el hecho de encontrar en todas nuestras paradas a madres mexicanas que también buscan a sus hijos desaparecidos. La encargada de la cocina de uno de los sitios que nos albergó, las madres que se detenían en las plazas a ver nuestras fotografías y se ponían a llorar, las compañeras organizadas
de Coahuila, las madres que fueron a darnos solidaridad en la conferencia de prensa de Cencos, todas ellas con el mismo dolor y en la misma búsqueda. Nosotras que pensábamos que solo las madres de migrantes tenían que soportar este inmenso dolor, nos dimos cuenta que las madres mexicanas están en la misma situación. Hoy, las
madres mesoamericanas, somos parte de la construcción de una red de solidaridad regional y mantendremos viva la denuncia del secuestro masivo y desapariciones forzadas de todos los hijos de todas las madres sin importar nacionalidad ni situación migratoria.

La bondad que encontramos en los vecinos que viven cerca de las vías del tren a todo lo largo de la ruta, nos alienta y nos da la fuerza para alimentar la esperanza de encontrar vivos a nuestros hijos e hijas. El pueblo mexicano nos demostró que no todo es maldad en la ruta migrante. Sólo nos enfrentamos a un lugar contaminado por la xenofobia y el racismo: Lechería donde están asesinando a nuestros migrantes, con el desprecio de las autoridades que alimentan el odio y dan lugar a las atrocidades que están ocurriendo. En el resto de nuestro recorrido, la hospitalidad mexicana nos fue extendida así como le extienden un generoso apoyo a los que pasan frente a sus hogares brindando agua, comida, ropa y una palabra de aliento a los migrantes en su
tránsito hacia el norte.

Mucho reconocemos y agradecemos el trabajo solidario sistemático y permanente de nuestros anfitriones en los Albergues y de las organizaciones que se dedican a brindar ayuda humanitaria a los migrantes en tránsito, particularmente los albergues de Tenosique, Albergue “la 72”; en Coatzacoalcos Caridad sin Fronteras; en Saltillo
el Centro Diocesano por los Derechos Humanos Fray Juan de Larios, A.C.; Casa del Migrante de Saltillo -Frontera con Justicia, A.C.-, la Pastoral de Comunicación de la Diócesis de Saltillo y FUUNDEC -Fuerzas Unidad por Nuestros Desaparecidos en Coahuila; en San Luis Potosí, CARITAS; en Querétaro la Diócesis de Querétaro, Pastoral de Migrantes; en Lechería el Albergue Migrante San Juan Diego; en la ciudad de México la organización Cuáquera La Casa de los Amigos y CENCOS; en Orizaba las Patronas y la Iglesia San José de Gracia; en Ixtepec el Albergue hermanos en el Camino; en Arriaga el albergue Hogar de la Misericordia. Todos ellos nos recibieron
generosamente, propiciaron nuestra comunicación con migrantes en tránsito, nos brindaron entrenamientos, alojamiento y alimentación, compartieron sus bases de datos y seguirán comparando sus registros con los nuestros en apoyo a la búsqueda. Todos ellos sufriendo amenazas y acosos diversos sin cejar en su misión de aliviar el sufrimiento migrante. Estaremos siempre agradecidas, nos solidarizamos y reiteramos nuestro apoyo.

Finalmente agradecemos profundamente a los medios masivos de comunicación por su interés y la amplia cobertura que nos brindaron. Confiamos que no dejen de difundir las noticias de lo que acontece para que el tema migrante siga vivo en la atención de la sociedad mexicana y que la presión internacional impulse los cambios vitales para la seguridad de los migrantes en su tránsito por México.

La caravana Sigo tus Huellas con la Esperanza de Encontrarte, la integran 33 madres centroamericanas en busca de sus familiares desaparecidos. Llegó a México el 30 de octubre siguiendo la Ruta del Golfo, camino obligado para el tránsito de personas migrantes que se internan en México en busca de una vida más digna para ellos y para los suyos.

Reiteramos que nuestro objetivo, es denunciar de forma pública y pacífica las continuas agresiones que nuestros familiares han padecido en México; dar testimonio del trato inhumano y criminal que el Estado Mexicano obsequia a los migrantes en tránsito; y exigir que la complicidad, la impunidad, y la participación directa de funcionarios y servidores públicos en actos de secuestro y desaparición forzada sean erradicados mediante acciones concretas. La violencia exacerbada, la pasividad de los Estados por iniciar procesos de investigación o ejercer acciones de búsqueda concreta de las personas desaparecidas en México, la colusión, connivencia y participación de funcionarios y servidores públicos con el crimen organizado, la impunidad, el silencio de algunos sectores de la sociedad, nos afectan a todos y todas por igual y deben terminar ya.

Con apoyo de Caravana de Madres Centroamericanas – Movimiento Migrante Mesoamericano – Red Comifah – Pastoral de la Movilidad Humana, Honduras

martes, 8 de noviembre de 2011

CARAVANA DE MADRES DE MIGRANTES DESAPARECIDOS


MADRES DE MIGRANTES RECORREN ESTADOS EN BUSCA DE SUS HIJOS

(PERIÓDICO EL UNIVERSAL)

TULTITLÁN, Méx.— “¡Mami, mami córrele!” grita Katia dormida alertando a su madre del peligro, pues desde hace casi dos años sus cinco pequeños no saben nada de su madre Olga Edelmira Romero Medina, quien salió de Honduras y fue vista por última vez en Lechería, en el Estado de México.

Olga sólo es una de los más de 360 hondureños desaparecidos a su paso por México, señaló Martha Sánchez Soler, coordinadora de la caravana de 33 madres de migrantes centroamericanos que han recorrido siete estados mexicanos en busca de sus hijos.

Son 20 madres hondureñas, cuatro nicaragüenses y una salvadoreña, que han recorrido Tabasco, Veracruz, Tamaulipas, Coahuila, San Luis Potosí, y el Estado de México, hoy estarán en el Distrito Federal para seguir su recorrido por Orizaba , Veracruz, hacia Oaxaca para finalmente salir por Chiapas, en busca de datos que les permitan encontrar a sus hijas e hijos.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) habla de 20 mil personas que desaparecen cada año en el país, las madres centroamericanas que se organizan han creado un banco de datos de 10 mil personas.

El Movimiento Migrante cuenta con expedientes de 360 hondureños desaparecidos que cuentan con actas de nacimiento, familiares que los buscan y datos del último lugar donde fueron vistos, informó Sánchez Soler.


Tultitlán, concretamente la zona de Lechería, son uno de los puntos más peligrosos para el paso de migrantes centroamericanos, porque aquí han sido brutalmente asesinados tres centroamericanos en los últimos dos meses, señaló la activista.


“La xenofobia que prevalece en Lechería es responsabilidad directa del presidente municipal de Tultitlán, Marco Antonio Calzada Arroyo, quien ha realizado declaraciones desafortunadas y nefastas contra la migración que han derivado en la muerte a golpes de un guatemalteco, la violación y homicidio de una hondureña y la decapitación de otro hondureño”, afirmó la coordinadora de la caravana de madres centroamericanas.


En estas muertes, aún no está claro el homicidio de la hondureña María Marisol Ortiz cuyo cuerpo apareció en las vías del ferrocarril en Lechería el 13 de octubre, dos días después de que policías locales en Querétaro la detuvieran presuntamente por querer vender a su bebé, apuntó Sánchez.


En las vías del ferrocarril que cruzan por Lechería, las madres centroamericanas que buscan a sus hijos caminaron con flores y velas y rezaron junto a los sitios donde aparecieron los cuerpos de Marisol y del guatemalteco Julio Fernando Cardona Agustín.


Las fotos de sus hijos y de otros 360 hondureños desaparecidos fueron colocadas en el Templo de San Juan Diego, junto a la Casa del Migrante.


Aquí, Dilma Pilar relató el último diálogo que tuvo con su hija Olga, quien le dejó cinco nietos que ahora preguntan por su madre, “especialmente las gemelitas Daniela y Suami, de cuatro años, que todos los días lloran por su mamá”, lamentó.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Doña Rosario Ibarra de Piedra


Añejas remembranzas
Publicado el 7 noviembre, 2011 por Senadores PT
Por Rosario Ibarra de Piedra
Tengo frescas en la memoria aquellas noches cálidas de Monterrey, cuando en la puerta de la casa de mi abuela materna, mi querida e inolvidable Adelaida Villarreal, nos sentábamos la “nietada” completa, a verla y a escuchar sus pláticas con los eternos visitantes de las tertulias que noche a noche se daban.

Los asiduos asistentes eran los esposos de las amigas de mi abuela y uno que otro solterón solitario y triste que allí se divertía un poco… o discutía mucho.

Las amigas de mi abuela no iban porque opinaban que las pláticas de Adelaida eran muy aburridas… “No sabe hablar de otra cosa más que de política”, solían decir; pero eso sí, jamás se atrevieron a prohibir a sus maridos que noche a noche de aquellos veranos fueran “a cambiar impresiones con la vieja viuda” que sacaba sillas y mecedoras a la banqueta para que sus amigos charlaran con ella “a la vista de todo mundo”.

Mi hermoso e inolvidable padre, su yerno, la adoraba y sobre todo la admiraba, porque a pesar del sufrimiento que fue para ella quedar viuda a los 38 años y con ocho hijos —y poco a poco, en los años venideros perder a cuatro de ellos víctimas de enfermedades entonces incurables—, se sobrepuso a la tristeza y rechazó el apoyo de sus hermanos para mantenerla junto con los cuatro hijos que sobrevivieron y llegaron a edad adulta y la rodearon de nietos.

Mi hermosa y queridísima abuela, a la que recuerdo con fuerte nitidez, solía leer cuanto periódico caía en sus manos y cuanto libro solía encontrar a mano o buscar en cualquier rincón de su casa. No recuerdo pregunta que se le hiciera que no pudiera o no quisiera contestarnos a mí o a uno de los 17 nietos que por aquellos años tenía, pues por entonces perdió a una nietecita que ella había criado por la viudez de su hijo… La delicada prima Olguita, que murió de pulmonía a los 12 años y dejó una cicatriz enorme de tristeza en aquella valiente mujer a la que tanto quise y tanto recuerdo.

A pesar de toda su tristeza, y no obstante el trabajo enorme de dirigir a los empleados de La Voz del Pueblo (así se llamaba su panadería), se dio tiempo para escribir al Congreso de Nuevo León, solicitando que se concediera el derecho de voto a la mujer… Pero ¡triste suceso…! ¡Triste recuerdo en mi memoria párvula! Caminaba por el patio con un papel en las manos y las lágrimas asomaban a sus ojos cansados y tristes… “¿Por qué lloras abuelita? Le pregunté, y ella, acariciando mi cabeza, me dijo: después te explicaré.

Mi padre, testigo de aquel encuentro, solícito como era para atender mis dudas, me explicó la causa de la tristeza de mi abuela, que se grabó en mi memoria como con tinta indeleble y aquel recuerdo fue la causa y la razón por lo que sin titubeos acepté la proposición de ser la primera mujer en la candidatura a la Presidencia de la República en ésta, mi hoy dolorida patria. Lo hice sin asomo de interés alguno. Sentí, cuando me propusieron los amigos del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), que sería una forma de hacer realidad aquello con lo que la hermosa vieja tanto soñó: ver a las mujeres en la política y acrecentar sus derechos.

La he recordado mucho últimamente porque pienso cuán grandes hubiesen sido su preocupación y su pena por sus seres queridos y por todos los habitantes pobres de este país si viera lo que hoy sucede… Si hubiese conocido ese crimen terrible de “lesa humanidad” que es la desaparición forzada de personas, que ha manchado de dolor a miles de hogares en América Latina, desde el río Bravo hasta la Patagonia… De esta América, que como dijo el poeta, el genio de Nicaragua, el enorme Rubén Darío: “La América que tenía poetas desde los viejos tiempos de Nezahualcóyotl; que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco; que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió; que consultó los astros, que conoció la Atlántida, cuyo nombre nos llega resonando en Platón, que desde los remotos momentos de su vida, vive de luz, de fuego, de perfume, de amor…” Enorme Rubén Darío, ¿qué dirías si vieras que este trozo de tierra de América que se llama México, no vive más de luz, de fuego, de perfume, de amor, sino que, desde el alba hasta que cae la noche, se escucha que hay dolor, que hay pena, que una tristeza enorme inunda miles de hogares; que crecen como mala yerba la maldad y el crimen; que la muerte viste de luto a familias enteras… Y también, que aparte de los llamados cuatro jinetes del Apocalipsis que galopan por muchísimos lugares de la Tierra, regando lo que en sus nombres se pregona: guerra, hambre, peste y muerte, aquí en nuestro pobre suelo, hay tres hembras que también son jinetes, malas, como se dice, “como ellas solas…” Se llaman corrupción, impunidad y simulación y, aparte, se murmura entre nuestro pueblo que “están entrenando a otras, muy sus amigas, en cosas peores”.

Ojalá que quienes esto dicen estén equivocados. Ojalá que el pueblo mexicano, a fuerza de lucha pacífica, pueda hacer que los males que nos aquejan terminen para siempre… Que dejemos de escuchar el eco del galope de los terribles jinetes, tanto de los famosos cuatro como de las tres malignas féminas, líneas antes nombradas.

Dirigente del Comité Eureka