jueves, 6 de octubre de 2011

35 años de abominable acto terrorista


Miami.- Quizás el atentado terrorista más emblemático de la política terrorista mantenida y apoyada por los gobiernos de Estados Unidos en contra del pueblo cubano durante más de cincuenta y dos años sea el derribo en pleno vuelo del avión civil de Cubana de Aviación que causó la muerte a 73 personas: 57 cubanos, 11 guyaneses -la mayoría de ellos estudiantes becados en Cuba–, y 5 funcionarios culturales coreanos. Entre los 73 pasajeros y tripulantes asesinados en este acto único por su bestialidad se encontraba la totalidad del equipo nacional juvenil cubano de esgrima que regresaba a la Patria con todas las medallas de oro disputadas en el recién terminado campeonato centroamericano de esa disciplina.

Este 6 de octubre se cumplen 35 años de ese acto de barbarie que estremeció y estremece a la nación cubana y a toda persona de buena voluntad que conocen de él, desde entonces al presente.

Los dos jefes terroristas que organizaron y dirigieron ese atentado, Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila, ambos por décadas operativos principales de la CIA –como demuestran toneladas de documentos desclasificados de esa agencia de inteligencia–, nunca fueron penalizados con el rigor que la ley establece para ese tipo de crímenes.

Ambos eventualmente se refugiaron en Miami escapando a la justicia. Bosch vivió libre gozando de la impunidad brindada por los gobiernos de Estados Unidos hasta abril pasado cuando murió en esta ciudad a los 84 años de edad de muerte natural. Posada Carriles a sus 83 años de edad sigue gozando de esa misma impunidad mantenida a favor de todos los terroristas de la extrema derecha cubano americana por los gobiernos de Estados Unidos.

Como mantienen especialistas en estas materias, siguiendo instrucciones de la CIA — que desde aquel momento quiso dar la apariencia de distanciamiento entre sus terroristas y ella-, Orlando Bosch llama en junio de 1976 a una reunión en República Dominicana de sus consortes, pertenecientes a cinco organizaciones terroristas, establecen la Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), y se da comienzo a una criminal ofensiva terrorista.

Los principales atentados de esta escalada terrorista en 1976 fueron: a consecuencia de una bomba colocada en la Embajada de Cuba en Lisboa, Portugal, mueren dos diplomáticos cubanos; asesinato de un cubano técnico de la pesca en Mérida, Yucatán, en un frustrado atentado al cónsul cubano en esa ciudad; secuestro y desaparición de dos diplomáticos miembros de la Embajada de Cuba en Buenos Aires, Argentina; una bomba estalla en pista en el vagón de carga de equipajes destinado a un avión de pasajeros de Cubana de Aviación en el aeropuerto de Kingston, Jamaica; en septiembre de ese año Omega 7, una de las organizaciones terroristas integrantes de CORU, en colaboración con la dictadura militar chilena, asesinaron a Orlando Letelier, quien fuera Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de la Unidad Popular presidido por Salvador Allende, y a su secretaria, Ronni Moffit, haciendo estallar su automóvil en el Dupont Circle, en el mismo centro de Washington D.C.; y, claro, la voladura del avión civil de Cubana de Aviación.

Entre los distintos blancos de la campaña terrorista de más de cinco décadas en contra del pueblo cubano se encuentran: destrucción o sabotaje de objetivos civiles dentro del país; ataques en contra de instalaciones costeras, naves aéreas, mercantes y pesqueras; atentados contra instalaciones y personal cubano en el extranjero, incluidas sedes diplomáticas; intentos de asesinato contra los principales dirigentes de la república; introducción de gérmenes y plagas contra la agricultura y explotación pecuaria; e introducción de cepas de enfermedades contra las personas, incluidos los menores.

A consecuencia de esta innoble campaña más de 3 478 cubanas y cubanos han perdido sus vidas y más de 2 099 han sido incapacitados.

En el discurso en La Habana, el 6 de octubre de 2001, menos de un mes después de los trágicos atentados terroristas en Nueva York, Washington y Pennsilvania, en el acto conmemorando el 25 Aniversario de la voladura del avión de Cubana, el presidente cubano, Fidel Castro, dijo:

“La fría cifra de 73 personas inocentes asesinadas en Barbados, no lo dice todo cuanto al sentido y magnitud de la tragedia.

Seguramente los norteamericanos lo comprenderán mejor comparando la población de Cuba hace 25 años con la de Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. La muerte de 73 personas en un avión cubano hecho estallar en el aire es lo que significaría para el pueblo de Estados Unidos que 7 aviones de las líneas aéreas norteamericanas, con más de 300 pasajeros cada uno, fuesen destruidos en pleno vuelo el mismo día, a la misma hora, por una conspiración terrorista.

Si vamos un poco más lejos y tomamos en cuenta los 3.478 cubanos que han muerto durante más de 42 años por las acciones agresivas, incluidas la invasión de Playa Girón y todos los actos terroristas que ha sufrido Cuba originados en Estados Unidos, es como si en ese país hubiesen muerto 88,434 personas, una cifra casi igual al número de norteamericanos que murieron en las guerras de Corea y Viet Nam juntas”.

Nada de esto escrito aquí es nuevo, al contrario, muchas de estas cuestiones son ampliamente conocidas. ¿Pero qué otra cosa podemos hacer para lograr hacerle justicia a todas estas víctimas, asesinadas o incapacitadas, por estas monstruosas campañas terroristas y, además, para que el pueblo cubano un día, no muy lejano, pueda vivir y desarrollarse libremente y en paz, que denunciar, denunciar y denunciar a los terroristas, sus crímenes y la política que los sustentan. Machacándolos con la verdad y la justeza.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Eduardo Galeano habla de Haití

Haití, país ocupado














Por Eduardo Galeano *Consulte usted cualquier enciclopedia. Pregunte cuál fue el primer país libre en América. Recibirá siempre la misma respuesta: los Estados Unidos. Pero los Estados Unidos declararon su independencia cuando eran una nación con seiscientos cincuenta mil esclavos, que siguieron siendo esclavos durante un siglo, y en su primera Constitución establecieron que un negro equivalía a las tres quintas partes de una persona.
Y si a cualquier enciclopedia pregunta usted cuál fue el primer país que abolió la esclavitud, recibirá siempre la misma respuesta: Inglaterra. Pero el primer país que abolió la esclavitud no fue Inglaterra sino Haití, que todavía sigue expiando el pecado de su dignidad.
Los negros esclavos de Haití habían derrotado al glorioso ejército de Napoleón Bonaparte y Europa nunca perdonó esa humillación. Haití pagó a Francia, durante un siglo y medio, una indemnización gigantesca, por ser culpable de su libertad, pero ni eso alcanzó. Aquella insolencia negra sigue doliendo a los blancos amos del mundo.
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De todo eso, sabemos poco o nada.
Haití es un país invisible.
Sólo cobró fama cuando el terremoto del año 2010 mató a más de doscientos mil haitianos.
La tragedia hizo que el país ocupara, fugazmente, el primer plano de los medios de comunicación.
Haití no se conoce por el talento de sus artistas, magos de la chatarra capaces de convertir la basura en hermosura, ni por sus hazañas históricas en la guerra contra la esclavitud y la opresión colonial.
Vale la pena repetirlo una vez más, para que los sordos escuchen: Haití fue el país fundador de la independencia de América y el primero que derrotó la esclavitud en el mundo.
Merece mucho más que la notoriedad nacida de sus desgracias.
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Actualmente, los ejércitos de varios países, incluyendo el mío, continúan ocupando Haití. ¿Cómo se justifica esta invasión militar? Pues alegando que Haití pone en peligro la seguridad internacional.
Nada de nuevo.
Todo a lo largo del siglo diecinueve, el ejemplo de Haití constituyó una amenaza para la seguridad de los países que continuaban practicando la esclavitud. Ya lo había dicho Thomas Jefferson: de Haití provenía la peste de la rebelión. En Carolina del Sur, por ejemplo, la ley permitía encarcelar a cualquier marinero negro, mientras su barco estuviera en puerto, por el riesgo de que pudiera contagiar la peste antiesclavista. Y en Brasil, esa peste se llamaba haitianismo.
Ya en el siglo veinte, Haití fue invadido por los marines, por ser un país inseguro para sus acreedores extranjeros. Los invasores empezaron por apoderarse de las aduanas y entregaron el Banco Nacional al City Bank de Nueva York. Y ya que estaban, se quedaron diecinueve años.
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El cruce de la frontera entre la República Dominicana y Haití se llama El mal paso.
Quizás el nombre es una señal de alarma: está usted entrando en el mundo negro, la magia negra, la brujería...
El vudú, la religión que los esclavos trajeron de Africa y se nacionalizó en Haití, no merece llamarse religión. Desde el punto de vista de los propietarios de la Civilización, el vudú es cosa de negros, ignorancia, atraso, pura superstición. La Iglesia Católica, donde no faltan fieles capaces de vender uñas de los santos y plumas del arcángel Gabriel, logró que esta superstición fuera oficialmente prohibida en 1845, 1860, 1896, 1915 y 1942, sin que el pueblo se diera por enterado.
Pero desde hace ya algunos años, las sectas evangélicas se encargan de la guerra contra la superstición en Haití. Esas sectas vienen de los Estados Unidos, un país que no tiene piso 13 en sus edificios, ni fila 13 en sus aviones, habitado por civilizados cristianos que creen que Dios hizo el mundo en una semana.
En ese país, el predicador evangélico Pat Robertson explicó en la televisión el terremoto del año 2010. Este pastor de almas reveló que los negros haitianos habían conquistado la independencia de Francia a partir de una ceremonia vudú, invocando la ayuda del Diablo desde lo hondo de la selva haitiana. El Diablo, que les dio la libertad, envió al terremoto para pasarles la cuenta.
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¿Hasta cuándo seguirán los soldados extranjeros en Haití? Ellos llegaron para estabilizar y ayudar, pero llevan siete años desayudando y desestabilizando a este país que no los quiere.
La ocupación militar de Haití está costando a las Naciones Unidas más de ochocientos millones de dólares por año.
Si las Naciones Unidas destinaran esos fondos a la cooperación técnica y la solidaridad social, Haití podría recibir un buen impulso al desarrollo de su energía creadora. Y así se salvaría de sus salvadores armados, que tienen cierta tendencia a violar, matar y regalar enfermedades fatales.
Haití no necesita que nadie venga a multiplicar sus calamidades. Tampoco necesita la caridad de nadie. Como bien dice un antiguo proverbio africano, la mano que da está siempre arriba de la mano que recibe.
Pero Haití sí necesita solidaridad, médicos, escuelas, hospitales y una colaboración verdadera que haga posible el renacimiento de su soberanía alimentaria, asesinada por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras sociedades filantrópicas.
Para nosotros, latinoamericanos, esa solidaridad es un deber de gratitud: será la mejor manera de decir gracias a esta pequeña gran nación que en 1804 nos abrió, con su contagioso ejemplo, las puertas de la libertad.
(Este artículo está dedicado a Guillermo Chifflet, que fue obligado a renunciar a la Cámara de Diputados del Uruguay cuando votó contra el envío de soldados a Haití.)
* Texto leído ayer por el escritor uruguayo en la Biblioteca Nacional en el marco de la mesa-debate “Haití y la respuesta latinoamericana”, en la que participaron además Camille Chalmers y Jorge Coscia.

lunes, 8 de agosto de 2011

Hace 30 años: el día que murió la clase media


Michael Moore
La jornada 08 de agosto de 2011

De cuando en cuando, alguien menor de 30 años me pregunta: ¿Cuándo empezó Estados Unidos a ir cuesta abajo? Dicen que durante mucho tiempo oyeron que los trabajadores podían criar una familia y enviar a los hijos a la universidad sólo con el ingreso de uno de los padres (y que en estados como California y Nueva York la universidad era casi gratuita). Que cualquier persona que quisiera un empleo con un sueldo decente podía tenerlo. Que las personas trabajaban cinco días a la semana, ocho horas diarias, tenían todo el fin de semana libre y vacaciones pagadas cada verano. Que muchos empleados eran sindicalizados, desde los empacadores de la tienda hasta el pintor de brocha gorda, lo cual significaba que, por humilde que fuera el trabajo, uno tenía garantizada una pensión, aumentos de sueldo ocasionales, seguro médico y alguien que lo defendiera a uno en caso de recibir un trato injusto. Los jóvenes han oído hablar de ese tiempo mítico, pero no es un mito: era real. Y cuando preguntan ¿cuándo terminó?, les contesto: El 5 de agosto de 1981.

En esa fecha, hace 30 años, las grandes empresas y la derecha decidieron dar el golpe: ver si podían destruir la clase media para volverse más ricos. Y lo han logrado.

El 5 de agosto de 1981, el entonces presidente Ronald Reagan despidió a todos los miembros del sindicato de controladores aéreos (PATCO), que desafiaron su orden de regresar al trabajo, y declaró ilegal al sindicato. Llevaban apenas dos días en huelga. Fue un acto audaz y descarado. Nunca nadie lo había intentado. Lo que lo hizo aún más audaz fue que PATCO había sido uno de los tres sindicatos que respaldaron a Reagan para presidente. Una ola de conmoción sacudió a los trabajadores en todo el país. Si Reagan hizo eso a quienes estaban con él, ¿qué nos hará a nosotros?

Reagan fue impulsado en su candidatura presidencial por la gente de Wall Street, que junto con los cristianos de derecha quería restructurar el país y revertir la tendencia iniciada por el presidente Franklin Delano Roosevelt, dirigida a mejorar la vida del trabajador promedio. Los ricos odiaban pagar mejores salarios y prestaciones, y más aún pagar impuestos; además, despreciaban a los sindicatos. Los cristianos de derecha detestaban todo lo que les sonaba a socialismo o a tender la mano a las minorías o a las mujeres.

Reagan prometió poner fin a todo eso. Así que, cuando los controladores se pusieron en huelga, vio llegado el momento. Al deshacerse de ellos y proscribir su sindicato, envió un mensaje claro y fuerte: los días en que todos llevaban una confortable vida de clase media habían terminado. De allí en adelante, Estados Unidos sería gobernado en esta forma:

* Los súper ricos ganarán más, mucho más, y el resto de ustedes luchará por las migajas que sobren.

* ¡Todos a trabajar! Mamá, papá, los adolescentes de la casa. ¡Papá, consigue un segundo empleo! ¡Niños, allí está la cadena para la puerta! Tal vez sus padres regresen a tiempo para llevarlos a acostar.

* 50 millones de personas quedarán sin seguro médico. Y las compañías aseguradoras pueden decidir a quién ayudar... o no.

* ¡Los sindicatos son malos! No deben pertenecer a un sindicato. No necesitan abogados. ¡Cierren la boca y pónganse a trabajar! No, no se vayan todavía, no hemos terminado. Que los niños se preparen la cena.

* ¿Quieren ir a la universidad? No hay problema: firmen aquí y estarán vendidos a un banco los próximos 20 años.

* ¿Qué es eso de aumento de sueldo? ¡Cierren la boca y pónganse a trabajar!

Y así por el estilo. Pero Reagan no hubiera podido lograr esto por sí solo. Tuvo un gran ayudante: la AFL-CIO.

La mayor central de trabajadores del país dijo a sus agremiados que rompieran la huelga de los controladores aéreos y fueran a trabajar. Y así lo hicieron: pilotos, asistentes de vuelo, choferes de camiones de suministros, manejadores de equipaje: todos esos sindicalizados ayudaron a romper la huelga. Y sindicalizados de todos los ramos rompieron también la huelga al volver a viajar en avión.

¡Reagan y Wall Street no podían creer lo que veían! Cientos de miles de trabajadores y sindicalistas apoyaban el despido de compañeros sindicalizados. Fue un regalo de Navidad adelantado para los grandes consorcios del país.

Fue el principio del fin. Reagan y los republicanos supieron que podrían salirse con la suya en lo que fuera... y así lo hicieron. Recortaron impuestos a los ricos. Dificultaron la formación de sindicatos en los centros de trabajo. Eliminaron las normas de seguridad en las instalaciones fabriles. Pasaron por encima de las leyes antimonopolios y permitieron que miles de compañías se fusionaran o fueran adquiridas por otras y después cerradas. Los consorcios congelaron salarios y amenazaron con mudarse a otros países si los trabajadores no aceptaban menor paga y menos prestaciones. Y cuando los trabajadores accedieron, de todos modos se mudaron al extranjero.

Y todo el tiempo la mayoría de los estadunidenses lo aceptaron. Hubo muy poca oposición o resistencia. Las masas no se levantaron a proteger sus empleos, sus hogares, sus escuelas (que alguna vez fueron las mejores del mundo). Aceptaron su destino y recibieron la golpiza. A menudo me he preguntado qué habría ocurrido si todos hubiéramos dejado de volar en 1981. Si los sindicatos le hubieran dicho a Reagan: Devuélveles su empleo a los controladores o paralizaremos la nación. Ustedes saben lo que habría pasado: la elite empresarial y su muchacho Reagan se habrían doblegado.

Pero no lo hicimos. Y así, poco a poco, en los 30 años siguientes, los que han estado en el poder han destruido a la clase media del país y, a su vez, han arruinado el futuro de nuestros jóvenes. Los salarios han permanecido estancados esos 30 años. Echen una ojeada a las estadísticas y verán que cada descenso que sufrimos ahora comenzó en 1981 (vean en una pequeña escena de mi película más reciente que ilustra esto).

Todo empezó este día, hace 30 años. Uno de los días más negros en la historia estadunidense. Y nosotros dejamos que ocurriera. Sí, ellos tenían el dinero, los medios masivos y los policías. Pero nosotros éramos 200 millones. ¿Alguna vez se han preguntado qué pasaría si 200 millones se pusieran furiosos de verdad y quisieran que les devolvieran su patria, su vida, sus empleos, sus fines de semana, el tiempo que pasaban con sus hijos?

¿Nos hemos dado todos por vencidos? ¿Qué estamos esperando? Olvidémonos del 20 por ciento que apoya al Tea Party: ¡nosotros somos el otro 80 por ciento! Esta ida cuesta abajo sólo terminará cuando lo exijamos. Y no con una petición en línea o un tuit. Tendremos que apagar la televisión, la computadora y los videojuegos y salir a las calles (como hicieron en Wisconsin). Algunos de ustedes tendrán que postularse a cargos de elección en sus localidades el año próximo. Necesitamos que los demócratas hagan acopio de valor y dejen de recibir dinero de los consorcios... o se hagan a un lado.

¿Cuándo tendremos suficiente? El sueño de la clase media no va a reaparecer por arte de magia. El plan de Wall Street es claro: Estados Unidos será una nación de ricos y desposeídos. ¿Están ustedes conformes con eso?

¿Por qué no utilizar este día para hacer una pausa y pensar en los pasos que cada uno puede dar para revertir esta tendencia en nuestro vecindario, en nuestro lugar de trabajo, en nuestra escuela? ¿Habrá un día mejor que hoy para empezar?

Su amigo, Michael Moore.

Traducción: Jorge Anaya

MMFlint@aol.com - http://MichaelMoore.com

miércoles, 3 de agosto de 2011

Medio Pan y un Libro.

Locución de Federico García Lorca
al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931.

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. 'Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre', piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: 'amor, amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: '¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!'. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.


Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: 'Cultura'. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz. --------------------------------------------------------------------

martes, 2 de agosto de 2011

Sicilia pide perdón a migrantes por maltratos recibidos en México


Proceso Pedro Matías
Foto: Octavio Gómez
MÉXICO, D.F. (apro).- “En nombre del gobierno y pueblo de México”, el poeta Javier Sicilia pidió perdón a los migrantes centroamericanos y a sus familiares por los malos tratos que han recibido en el país en su camino hacia Estados Unidos.
Durante el diálogo que la caravana Paso a Paco Hacia la Paz sostuvo hoy con legisladores en el Senado de la República, Sicilia —quien fue invitado por la senadora Rosario Ibarra– pidió perdón “a esas madres y demás familiares de migrantes centroamericanos que han padecido la tragedia humanitaria por culpa del monstruo frío que es el Estado y los que forman parte de él, de los procedimientos burocráticos y de los criminales que han puesto por encima sus ambiciones”.
Prosiguió:
“A nombre de lo mejor de este país, que son sus ciudadanos y que también tienen el corazón roto”, Sicilia les pidió perdón también a las víctimas y se sumó al clamor de no más leyes y procedimientos burocráticos para atender y defender los derechos de los inmigrantes. “A la chingada todo eso”, enfatizó.
La caravana llegó a la capital del país después de 12 días de camino y fue recibida por el rector de la Catedral Metropolitana, Manuel Arellano Rangel, quien les abrió las puertas del recinto católico más importante del país y les manifestó su solidaridad y preocupación por la violencia de la que son víctimas.
Posteriormente, la caravana fue recibida en el Zócalo por el dirigente del Sindicato Mexicano de Electricistas, Martín Esparza; luego prosiguió su camino hacia el Senado de la República, donde los marchistas fueron atendidos por las senadoras Yeidckol Polevnsky y Rosario Ibarra de Piedra, del PRD y PT, respectivamente.
En este encuentro, presidido por el sacerdote Alejandro Solalinde Guerra, se escucharon historias desgarradoras de mujeres violadas, hombres secuestrados, madres sin saber del paradero de sus hijos; extorsiones, fosas comunes y clandestinas, así como de la complicidad que existe entre el crimen organizado y las autoridades migratorias, municipales, estatales y federales.
También hubo propuestas concretas como el hecho de eliminar la visa: “si Centroamérica no nos pide visa, no existe razón para que México la exija”, dijo Solalinde, coordinador del albergue Hermanos en el Camino.
Si existiera esa voluntad política que tanto se pregona en México, dijo, se eliminaría la visa a los centroamericanos porque se evitarían muertes, extorsiones y secuestros.
“Lograr que no se pida visa se termina con el problema porque esos policías que asaltan, esos del Instituto Nacional de Migración que los secuestran, ya no los hagan porque se acaba el negocio”, reflexionó.
Luego demandó la reglamentación de la Ley Migratoria, sin embargo, la senadora Yeidckol Polevnsky, aclaró que el reglamento le corresponde (emitirlo) al Ejecutivo federal.
La senadora perredista lamentó que los presidentes en turno recurran a “ese veto de bolsillo” para no publicar leyes o no hacer los reglamentos que no les convienen para que éstas no funcionen.
“Quien tiene en sus manos resolver el problema se llama Felipe Calderón porque es el que tiene que sacar el reglamento; únicamente se dedican a hacer anuncios que no tienen nada que ver con la realidad porque lo que les interesa son los votos”, reprochó.
Integrantes de la caravana, por su parte, exigieron que se deje de criminalizar al inmigrante, que se les dé un trato igualitario y ser sujetos de derechos, así como acabar con los secuestros.
El sacerdote Heyman Vásquez, de Arriaga, Chiapas, dijo que “México no necesita más leyes” sino hacer que el estado de derecho sea una realidad, Recordó que México ha firmado y promovido “tantos tratados internacionales”, sin embargo, no los cumple, pues en este país, lamentó, “una cosa es la ley y otra, la práctica”.
En tanto, el cura Tomás González Castillo, de Tenosique, Tabasco, reveló que en la reunión que sostuvieron con el relator de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Felipe González Morales, éste no aguantó los testimonios de las personas que han padecido este holocausto en Tierra Blanca, Veracruz: decidió levantarse y sólo se limitó a expresar: “lo que está pasando en México es una verdadera tragedia humanitaria”.
A su vez, el sacerdote Luis Ángel Nieto, de Veracruz, insistió en que los inmigrantes “no son criminales, sino trabajadores internacionales”, y denunció la “complicidad” que existe entre las autoridades mexicanas y banda de traficantes de inmigrantes sudamericanos y otras latitudes que llegan a pagar entre 12 y 20 mil dólares para llegar y pasar México sin ningún problema.
La hondureña Rosa Nelis Santos, habló en nombre de las madres de su país y reprochó la negativa del gobierno mexicano a otorgarles visa para ingresar al país a buscar a sus familiares. Aclaró que no tienen intenciones de quedarse en el país, que regresen sus hijos.
Pidió que les dejen el paso libre porque por estas políticas hay niñas de entre 14 y 16 años que han sido violadas por agentes de migración o por miembros del crimen organizado que las secuestran y las golpean en las nalgas con tablas con clavos, les arrancan las uñas con tenazas porque no les quieren decir que tienen dinero o de dónde es su familia.
Finalmente, la activista Nancy Pérez García, exigió que se respete el contenido de la actual Ley de Migración y que sean retirados del aire los spots en los que se resalta que “las y los inmigrantes tienen garantizado su tránsito por 180 días pero eso no es cierto, es un engaño más”.

jueves, 28 de julio de 2011

CARAVANA PASO A PASO POR LA PAZ, SE SUBE A “LA BESTIA”

(EL UNIVERSAL)

La caravana "Paso a paso hacia la paz", que recrea el camino que siguen los indocumentados centroamericanos al cruzar por México, recorre desde ayer lo que los migrantes conocen como “LA BESTIA”
A bordo del ferrocarril, integrantes de la caravana Paso a Paso Hacia la Paz iniciaron los recorridos que realizan los indocumentados por dos rutas en México hacia su objetivo de llegar a Estados Unidos, trayecto en el cual denunciarán abusos, crímenes y secuestros de que son víctimas éstos.
La primera parte de esta caravana recorrerá de Tenosique, Tabasco, a Coatzacoalcos, Veracruz, vía que es controlada por el crimen organizado para cometer este tipo de abusos, denunciaron organizaciones defensoras de derechos humanos.
Acompañados por alrededor de 150 migrantes que abordaron también el tren en esta ciudad fronteriza, integrantes de la caravana, viajaban arriba de los vagones bajo sol y temperaturas arriba de los 36 grados centígrados.
Este grupo recorre esta ruta de migrantes que ingresan a través de la frontera sur a México, por la zona del Péten, Guatemala, cruzan la línea fronteriza y caminan cerca de 60 kilómetros hasta llegar a las vías del tren que atraviesan esta ciudad tabasqueña.
Otra parte de integrantes de la caravana, integrada por otras 150 personas, recorren la ruta del Pacífico, utilizadas por migrantes que ingresan hasta la ciudad de Arriaga, Chiapas, donde abordan el ferrocarril. Ambos grupos se unirán en Medias Aguas, Veracruz.
El defensor de migrantes del municipio de Huimanguillo, Tabasco, Rubén Figueroa, informó que a esta parte de la caravana que partió de este punto de Tabasco realizará una escala para comer en la estación del municipio de Palenque, Chiapas, donde existe un albergue para migrantes.
Allí, en esa ciudad del norte de Chiapas, en los límites con Tabasco, se les unirá la luchadora Elvira Arellano, quien fuera deportada por autoridades de Estados Unidos, luego de permanecer refugiada en una parroquia de Chicago, Illinios, mientras que su hijo nacido en EU se quedaba en ese país.
Los defensores de derechos de los migrantes constataron el riesgo de viajar en los techos externos de los vagones, no sólo por las inclemencias del tiempo, sino que no podían distraerse para evadir azotes de ramas de árboles que podrían tirarlos.
“Ruta de la muerte”
Rubén Figueroa dijo que en este recorrido padecerían “un tanto lo que sufre el migrante en esta ‘Ruta de la muerte’, la dolorosa ruta del Golfo, donde viven una verdadera tragedia humanitaria, un holocausto, un verdadero infierno, y pedimos el apoyo de la sociedad”. Explicó que también les acompañaba personal de la Comisión Nacional de Derechos Humanos para verificar que no sean agredidos.
El procurador general de Justicia de Tabasco, Gregorio Romero Tequextle, admitió ayer que los principales problemas en los municipios de Balancán y Tenosique, en la frontera sur de Tabasco, algunos migrantes actúan en contra de sus propios paisanos, pues “no vienen en busca de trabajo sino que son personas que han desertado del Ejército de su país, o que allá mismo forman parte de la delincuencia organizada y vienen a hacer sus actividades a esta zona”.
Esfuerzo de la federación
Aseguró que se trabaja con los recursos que tienen la 38 Zona Militar, las policías Federal y Ministerial del estado, quienes “están trabajando en la zona, hacen un esfuerzo para contener algo; desde luego, es poco lo que logramos contener, no es lo suficiente, por eso se requiere de mayor esfuerzo por parte de la Federación”.
El procurador tabasqueño señaló que es uno de los temas que se ha venido impulsando en la conferencia de Procuradores en Tuxtla Gutiérrez; el gobernador Andrés Granier “está trabajando con los estados fronterizos del sur, con el fin de integrar una política pública que será presentada al Presidente de la República, para que en esa zona realmente se trabaje, porque por ahí no sólo ingresan migrantes sino también armas y droga”.
Entran sin papeles
Los activistas que ingresaron por Chiapas lo hicieron de manera irregular. El coordinador de la caravana, Irineo Mujica, explicó que el gobierno de México se negó a otorgar las visas a familiares de víctimas de desaparecidos, secuestrados y asesinados, por lo que se vieron obligados a ingresar de manera irregular al país.
El coordinador de la caravana abundó que las autoridades del gobierno mexicano exigía para otorgar las visas tener cuentas en el banco por cantidades fuertes, un requisito que no podían cumplir por ser familias de escasos recursos económicos.
Mujica indicó que un gran número de personas hondureñas integrantes de la caravana tuvieron que cancelar su viaje, debido a que la Cancillería de Honduras suspendió el ofrecimiento de otorgarles dos autobuses para trasladarse al territorio mexicano.

lunes, 6 de junio de 2011

LA OBSESION....... EL MIEDO NECESARIO

LA OBSESION.......
EL MIEDO NECESARIO

Por Denise Dresser


“El rey Enrique: Es cierto que estamos en grave peligro; por ello más
grande aún debe ser nuestro valor.”

Shakespeare, Enrique V

Felipe Calderón imprudente. Felipe Calderón obsesivo. Felipe Calderón tan
atado psicologicamente a Andrés Manuel López Obrador que desentierra la
frase con la cual polarizó al país. “Un peligro para México”, reitera con
orgullo. “La política del rancor y del resentimiento que siembra”, reclama
quien ahora demuestra lo que antes denunció. El presidente de México
vanagloriándose de la division que le achaca a su adversario pero de la
cual también es responsible. Cuatro años después de la elección, y AMLO
parece preocuparle más que el inminente regreso del PRI. Cuatro años
después de un proceso agitado que insiste en revivir, Felipe Calderón
vuelve a centrar la Mirada en el lugar equivocado. En el miedo que
despierta un hombre y no en las condiciones que lo produjeron. En el miedo
que México debe tenerle al Mesías tropical y no en los problemas
persistentes que propician su permanencia.

Porque el miedo que Felipe Calderón le tiene a Andrés Manuel López
Obrador es el mismo que comparten tantos mexicanos más; los que
prefieren odiar a un personaje antes que mirar al país que lo
parió. Es el miedo a ese país de pobres, de “nacos”, de indígenas,
de desarrapados. Miedo a quienes viven parados en los camellones
vendiendo chicles o subsisten en el campo cultivando maíz. Miedo a
los mineros enojados y a los cañeros sublevados. Miedo a los
resentidos y a los marginados. Miedo a mirar la realidad del
subdesarrollo detrás de la retórica de la modernidad. Miedo a la
verdad y a nosotros mismos. Miedo a mirar al país tal y como es.
Detrás de los mitos. Detrás de las cercas electrificadas y los
muros infranqueables. Detrás de la hipocresía fundacional en un
país profunda y dolorosamente desigual.

A México le urge tener miedo, pero no a un politico controvertido. A México
le urge el miedo necesario que nace de la honestidad desplegada ante el
“país de mentiras”, como lo bautizó Sara Sefchovich. El miedo que surge
frente a la brecha entre lo que se dice y lo que es; entre el discurso del poder
y la realidad del poder. El miedo que emerge cuando se descubre que la
mentira constituye la esencia de la vida política mexicana y además es
indispensable para gobernar. El miedo a reconocer los engaños para
consumo interno que la clase política usa todos los días: el discurso que
asegura que “el Senado de la República trabaja para ti” y que los indios son
nuestros iguales y que el gobierno busca la justicia social y que la educación
es una prioridad y que la economía está sana y sólida y que vamos ganando
la guerra contra el crimen organizado, siendo que nada de esto es así.

Y esas grandes mentiras impiden colocar un espejo frente a los ojos del país y
frente a quienes han permitido que sea como es hoy. Un lugar rico con muchos
pobres. Un lugar con mas multimillonarios que Suiza, según la lista más reciente
de la revista Forbes. Donde gran parte de las fortunas han sido acumuladas en
sectores con poca o ninguna competencia y protegidos por el gobierno.

Donde Televisa regularmente obtiene todo lo quequiere y a precio de ganga. Donde,
según un estudio reciente de la ONG Fundar, siete de cada 10 mexicanos padecen
un abuso de autoridad cada vez que pisan un Ministerio Público. Donde el 94% de
los delitos no son resueltos. Donde el 40% de las mujeres dicen haber padecido la
violencia domestica. Donde no hay siquiera “responsables” de la tragedia de la
guarderia ABC. Donde 17 millones de personas viven en pobreza extrema. Datos duros
de un país donde la vida es difícil para la mayoría de quienes sobreviven en él.

Eso es lo que debería provocar miedo. Eso es lo que debería producir temor. Eso
es lo que los mexicanos debería combatir y cuestionar y odiar y recordarle a
Felipe Calderón y a los precandidatos presidenciales, todos los días a toda hora.
Hay demasiados mexicanos para los cuales el país no funciona. Hay demasiados
mexicanos para quienes más de lo mismo durante el gobierno de Felipe Calderón
ha significado peor de lo mismo. Hay demasiados mexicanos que desean una
transformación a fondo del país que los ha excluido o maltratado o ignorado.
Y tambien hay demasiados mexicanos que no lo entienden, para los cuales el país no va
tan mal. Porque los privilegiados viven muy bien, aunque sea detrás de muros cada vez
más elevados con escoltas cada vez mas armadas, con séquitos de seguridad cada
vez más grandes. Aunque sea con miedo.

Y de allí las siguientes preguntas: ¿Qué es ha sido mas peligroso para México,
López Obrador o un sistema socioeconómico que concentra la riqueza y no quiere
distribuirla de manera más justa? ¿López Obrador o elites políticas, sociales y
empresariales satisfechas con las tajadas que se sirven? ¿López Obrador o
partidos politicos que no representan a la población ni rinden cuentas ante ella?
¿López Obrador o la corrupción política que corroe la confianza en las insitituciones?
¿López Obrador o politicos sentados en largas mesas con manteles de fieltro que
llegan a grandes acuerdos para que poco cambia? El odio feroz a AMLO ata a su
crítico principal –Felipe Calderón- a un adversario falso. El verdadero peligro para
México no es un hombre, sino la resistencia de tantos a compartir el país y gobernarlo
mejor. Y el miedo necesario que los mexicanos deberían compartir es la
posibilidad de que México siga siendo así.