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lunes, 12 de abril de 2010
Sin solución a problemas nacionales si se mantiene actual política de pillaje, corrupción y privilegios: AMLO

Tepeaca, Pue., 12 de abril.- Andrés Manuel López Obrador advirtió que México no encontrará una salida a la tragedia nacional ni como pueblo ni como nación, si persiste la actual política económica neoliberal que ha mermado día con día los bolsillos de millones de familias.
En la reunión de evaluación con integrantes de los comités municipales del Gobierno Legítimo de México en este municipio, indicó que la política económica sólo ha favorecido a las grandes empresas y a la gente más rica del país.
Por ejemplo, explicó, mientras la mayoría de los mexicanos están inmersos en una crisis económica, perdió su empleo, cayeron las remesas y se incrementó la violencia y la inseguridad en casi todo el territorio nacional, el año pasado, los banqueros obtuvieron ganancias hasta por 50 mil millones de pesos.
Otro caso, continuó, el empresario mexicano Carlos Slim ocupa el primer lugar como el hombre mas rico del mundo, según la revista estadounidense “Forbes”, con una fortuna superior a los 53 mil 500 millones de dólares.
“En el peor año económico para millones de mexicanos, Slim aumentó su riqueza en cerca de 20 mil millones de dólares”, indicó al explicar que, ante las mencionadas injusticias, es indispensable continuar la lucha para transformar al país.
Señaló que el cambio verdadero se dará desde abajo, con la participación de la gente, porque los potentados, los 30 barones del dinero no quieren perder sus privilegios ni sus riquezas.
“Es más que claro que la política económica de pillaje sólo perjudica a la mayoría del pueblo de México y beneficia a una élite y, por ello, no quieren que haya un cambio. Por esa razón, sólo el pueblo puede salvar al pueblo y sólo el pueblo organizado puede salvar a la Nación”, expuso.
En su mensaje, Andrés Manuel López Obrador expresó que “queremos derrotar a la oligarquía, que es la responsable de la tragedia nacional, y lo queremos hacer en el terreno político, sin violencia, a partir de despertar las conciencias de los mexicanos para lograr un cambio verdadero”.
Indicó que los mexicanos no aceptan vivir en un sistema de opresión y de conformismo, donde sólo tengan los recursos necesarios para sobrevivir, sin una distribución justa de los bienes de la Nación.
“Entonces pensamos nosotros que sí es importante el que logremos la transformación, no aceptar lo que está sucediendo y me da gusto que estén más mexicanos conscientes de que es necesario cambio verdadero”, subrayó el presidente legítimo de los mexicanos.
Luego enumeró las tres tareas fundamentales que deben llevar a cabo los integrantes de los comités municipales: uno, constituir comités territoriales en las colonias, en los barrios y unidades habitacionales.
También, explicó, es necesario inscribir a un mayor número de representantes del Gobierno Legítimo de México y distribuir casa por casa el periódico Regeneración, para despertar la conciencia del pueblo de México.
“No va a ser en vano el esfuerzo, porque queremos que la gente sepa que hay otro camino para sacar adelante a la gente y al país”, expresó.
Por su parte, los integrantes de comités municipales de la región Llanos, manifestaron su apoyo al presidente legítimo de México y lo alentaron a continuar la lucha por un cambio verdadero en el país.
Expresaron que la tarea principal de los comités es lograr que el pueblo de México abra los ojos ante los graves y grandes problemas que padece la Nación.
Durante la reunión de evaluación, reconocieron a López Obrador como al único mexicano que puede sacar adelante al pueblo y a la Nación y por eso “le pedimos que nunca se rinda”, recomendaron.
Antes de finalizar el acto, el presidente legítimo de México tomó protesta a los nuevos integrantes de los comités municipales de la región de los Llanos de Puebla.
viernes, 9 de abril de 2010
"Torcido pretexto para romper con Cuba", advierte el periodista Miguel Ángel Ferrer.
El pretexto ahora es la propuesta de un senador panista para que la llamada Cámara Alta lamente el fallecimiento, tras una huelga de hambre, del ciudadano cubano Orlando Zapata, y se exhorte al gobierno del presidente Raúl Castro "al diálogo con los llamados disidentes y a liberar a los presos políticos".
Utilizando el viejo recurso de tirar la piedra y esconder la mano, Calderón ha enviado a uno de sus testaferros a proponer una flagrante intromisión en los asuntos internos de Cuba, ilegal injerencia que sólo puede producir, como ya ha ocurrido, el indignado rechazo y una airada respuesta de la isla y un mayor deterioro en los nexos entre ambos países, lo que servirá de base para que Calderón incumpla, con fabricada justificación, su prometida visita a la mayor de las Antillas.
Lo absurdo y retorcido del pretexto para cancelar esa visita es también un claro indicador de que las oficinas de Calderón y de su canciller, Patricia Espinosa, no encontraban la fórmula que les permitiera, sin repetir las vulgaridades foxistas, enfriar hasta la congelación y, mejor aún, hasta la ruptura, las relaciones con Cuba.
Vista en perspectiva la conducta de Calderón y Espinosa, no hay en realidad nada de qué sorprenderse. Ambos se comportan como militantes y representantes de la extrema derecha, hoy y en mala hora, gobernante en México. Y como fieles expresiones del fascismo criollo, no cabía y no cabe esperar de ambos buena disposición para tratar a un gobierno socialista que para la extrema derecha es una entidad maldita.
Pero con todo y su derechismo, ni Calderón ni Espinosa pueden actuar franca y abiertamente contra Cuba. Porque en México existen fuerzas sociales, culturales, políticas y económicas que simpatizan (o al menos ven con admiración y respeto a la isla). Y esas fuerzas, que suman decenas de millones de personas y cientos de organizaciones, son un poderoso obstáculo para el accionar libre de Calderón y Espinosa contra Cuba.
De ahí la necesidad del proceder untuoso, sibilino, meándrico de Felipe y Patricia. No quieren enfrentarse con universidades, sindicatos, organizaciones agrarias, intelectuales, empresarios nacionalistas, cámaras de comerciantes e industriales que desean hacer negocios en Cuba y con Cuba, profesores de todos los niveles educativos, gobiernos estatales y municipales, periodistas críticos y partidos políticos y otros organismos progresistas, democráticos o de izquierda. Queriendo romper con Cuba, ni Felipe ni Patricia quieren pleito y mayor distanciamiento con esos ciudadanos y organizaciones.
De cualquier modo, siempre será positivo para Cuba y para las fuerzas nacionalistas y antiimperialistas mexicanas conocer la verdadera vocación anticubana de Calderón y Espinosa. Este conocimiento permite no albergar esperanzas (como ocurrió en el desastroso gobierno foxista) de buena disposición azul hacia el gobierno socialista de Cuba.
Porque a pesar de lo torcido del procedimiento en la Cámara de Senadores, las señales de la animadversión calderónica contra Cuba son muy claras. Y ya reconfirmada esa animadversión, las fuerzas mexicanas de toda índole que simpatizan, admiran y respetan a Cuba sabrán y podrán acrecentar y fortalecer sus nexos con la isla, al margen y en contra de la voluntad del gobierno de Calderón.
www.miguelangelferrer-mentor.com.mx
Publicado en El Sol de México, 9-04-10
Garzón obtiene el apoyo de jueces y fiscales progresistas.

Advierten de que la imputación del magistrado por investigar el franquismo cuestiona los compromisos de España en materia de derechos humanos
Público.es por Íñigo Aduriz
La lucha para reparar la memoria de las víctimas del franquismo sigue siendo necesaria tres décadas después del final de la dictadura. Esta es la principal conclusión a la que han llegado varias organizaciones de magistrados, jueces y fiscales progresistas, que ayer suscribieron un comunicado de apoyo al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, que será juzgado por el Tribunal Supremo por prevaricación tras intentar investigar los crímenes de la dictadura.
Las asociaciones justificaron la instrucción del juez. "Respondía a requerimientos del derecho internacional, a la lucha contra la impunidad de los más graves crímenes contra la comunidad internacional, a la promoción y defensa de los derechos humanos y a la necesidad de abrir nuevos espacios para la persecución", explicaron.
Son los mismos argumentos que sirvieron a la Audiencia Nacional para "sentar en el banquillo a dictadores y torturadores, genocidas, criminales de guerra" al asumir competencias de jurisdicción universal", recalcaron en el texto.
Frente a estos principios, los firmantes denunciaron que "se ha abierto el camino para que los herederos del franquismo sienten en el banquillo a un juez que se había comprometido en la lucha por los derechos". Y consideraron que la causa contra Garzón "rompe los valores constitucionales" y "pone en cuestión los compromisos internacionales en materia de derechos humanos adquiridos por el Estado español". "Para los que compartimos idénticos principios [la causa supone] un hecho doloroso e injustificable en cuanto significa el resurgir de (des)valores (sic) que siempre hemos rechazado", advirtieron.
Un compromiso histórico
Este compromiso con los derechos humanos forma parte de la historia de las principales asociaciones firmantes del manifiesto. Jueces para la Democracia (JpD) y Unión Progresista de Fiscales (UPF) surgieron a raíz de la extinta Justicia Democrática. Ésta nació bajo la dictadura franquista, y durante años propugnó la "instauración de un régimen democrático y la devolución de los derechos a la sociedad".
Ayer, JpD y UPF reconocieron que "la sociedad española ha progresado", pero lamentaron que "todavía subsistan algunos temas pendientes como consecuencia del olvido del pasado". Uno de los más importantes es, a juicio de las asociaciones, que "la democracia no ha sido capaz de reparar la memoria de las víctimas" del franquismo.
Todavía convivimos, señalaron, con "la vergüenza nacional" de miles de personas cuyos restos permanecen "indignamente enterrados" en fosas comunes, y apuntaron que a nivel judicial, "ninguna responsabilidad ha sido establecida por la autoría de tan horrendos crímenes". En el texto destacaron que esa impunidad es "una verdadera excepción en nuestro ámbito" y que "resulta particularmente hiriente si se considera que la jurisdicción española ha sido capaz de perseguir a criminales contra la humanidad cometidos en otros países".
El manifiesto también intentó desmontar los argumentos del juez Luciano Varela que motivaron la imputación de Garzón. "Cuestionar la Ley de Amnistía con base en el derecho internacional, que niega validez a las normas de impunidad de los crímenes internacionales, no puede ser un hecho delictivo, porque entra en la función del juez ponderar las normas que debe aplicar", apuntaron.
El regreso de los falangistas
El vicesecretario general del PSOE, José Blanco, se refirió ayer al hecho de que la imputación de Garzón haya sido provocada por la denuncia de, entre otros, Falange Española, heredero de las consignas franquistas. "No me gustaría que los falangistas ganaran de nuevo la batalla", reconoció en referencia al resultado de la Guerra Civil.
Por otro lado, y en la misma línea que han mantenido los conservadores desde que se conoció la causa contra el juez, la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, aseguró que "si alguien ha vulnerado la ley pues tendrá que juzgarle quien corresponda que le juzgue". El único que se ha salido de la disciplina conservadora es el secretario general del PP vasco, Iñaki Oyarzabal, que consideró el jueves "lamentable que Garzón se tenga que sentar en el banquillo acusado por la Falange".
jueves, 8 de abril de 2010
"¡España al revés: corruptos y fascistas juzgan al juez!", gritan en las calles españolas.
500 personas cortan la calle Génova de Madrid en una concentración en defensa de Garzón.
NATALIA JUNQUERA - Madrid - 08/04/2010 El PAIS
Unas 500 personas han acudido esta tarde, movilizadas por mensajes de móvil y foros de Internet, a la puerta de
"Me he enterado por un mensaje de móvil y se lo he dicho a más gente. Ha sido algo totalmente expontáneo", explica Julián Rebollo, sobrino de fusilado y portavoz de la Plataforma por un centro para la paz y la memoria en la antigua cárcel de Carabanchel. "Estamosn indignados. Es el colmo que vayan a juzgar al único juez que se ha atrevido a investigar los crímenes del franquismo".
Las asociaciones para la recuperación de la memoria histórica acusan de prevaricación- el delito por el que está imputado Garzón- a todos los jueces de instrucción a los que se han dirigido y que no han investigado el hallazgo de restos humanos con signos de violencia. Desde el año 2000 sólo se ha abierto en España una fosa bajo supervisión judicial, en Santa Marta de Tera (Zamora).
Además, existe una convocatoria anónima, que se está extendiendo por Internet, para celebrar una gran concentración de apoyo al juez el próximo 24 de abril. "Ha sido una decisión espontánea que ha empezado con un grupo de apoyo en Facebook", ha comentado el presidente de la Asociación para la Recuperación de
"Únete. Hay que estar con la Justicia y
En Teruel, por ejemplo, Izquierda Unida ha convocado otra concentración de apoyo a Garzón para el próximo 14 de abril. "Resulta bochornoso para los demócratas que los descendientes de los asesinos puedan sentar en el banquillo al juez", declaró el coordinador del partido en Teruel, José María Martínez Marco.
No serán las únicas. "En Argentina, donde Garzón es muy querido, las organizaciones de defensa de los derechos humanos también están preparando manifestaciones de protesta para el día en que sea suspendido", ha asegurado Silva. Desde que se abriera el proceso contra Garzón por investigar los crímenes del franquismo todas las grandes organizaciones de defensa de los derechos humanos (Amnistía Internacional, Human Rights Watch...) han emitido comunicados de apoyo al juez.
Don Julio, el reportero, dice Ricardo Rocha.


No suelo hablar de lo que hacen o dejan de hacer otros colegas. Siempre he creído que los periodistas no estamos para hablar de nosotros mismos. Y que hay cosas más importantes allá afuera.
Hoy, sin embargo, es inevitable entrarle a la polémica generada por el reportaje del encuentro de Julio Scherer García con el capo del narco Ismael El Mayo Zambada. Que ha generado una cauda de comentarios dentro y fuera del país donde el influyente The Washington Post destaca las expresiones fundamentales de la entrevista. Mientras que a nivel nacional se ha desatado una feroz discusión: de un lado quienes defienden el trabajo periodístico de don Julio ponderando sus alcances y trascendencia; del otro, una reacción que podría ser cómica si no fuera tan malintencionada. Los de siempre, denostando la entrevista porque según ellos no dice nada pero criticando ferozmente varias de las frases que en ella se expresan, ¿por fin, dice o no dice algo? Luego, en el estridente desgarramiento de vestiduras atacan perrunamente a Scherer y Proceso por prestarse a ser mensajeros de uno de los criminales más buscados y por permitirle criticar a un gobierno perfecto y a un Ejército inmaculado como los que tenemos en México.
Yo me pregunto si El Mayo Zambada es más o menos criminal que la runfla de ladrones y asesinos impunes que ha padecido este país. Y que comparten con frecuencia las buenas mesas con los impugnadores de don Julio. Por cierto, ninguno de ellos reportero. O que nos muestren algún trabajo que siquiera haya llegado a la banqueta. Algo distinto a su entendimiento del país limitado en el mejor de los casos a los libros y a las pantallas cibernéticas y a la chorcha comodina con los poderosos de la política y el dinero, eso sí con el infaltable trago en tertulias sin fin.
La mera verdad ¿alguien de ustedes se imagina a alguno de estos críticos haciendo el viaje de don Julio y arrinconando a El Mayo sin que les temblaran las corvas? Yo no. Porque los impugnadores del fundador de Proceso jamás han sido reporteros. Beneficiarios de sus tribunas ignoran que el oficio de indagar y luego informar no es un hallazgo fortuito, sino una necesidad vital y hasta hormonal. Por eso se azotan como víboras chirrioneras a sabiendas de que ninguno de sus trabajos dizque periodísticos alcanzará siquiera el recuerdo. Su envidia de la mala —es mentira que existe de la buena—, su estatura moral, sus rencores y su ignorancia no les dan para calibrar un esfuerzo como el de Scherer. Qué van a saber ellos del miedo, de la adrenalina, de la incertidumbre, de las presiones, de la soledad, de ser uno y su circunstancia; de sobreponerse a todo y ejercer un oficio de la mejor manera posible.
A ver: no se trata de una apología, por el contrario, el reportero asoma al alma del entrevistado y no veo en ello nada de malo; en paralelo le arranca no una sino varias notas periodísticas, “es una guerra perdida… el narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción”. “El problema del narco envuelve a millones”. “Si me atrapan o me matan, nada cambia”. “Al Presidente lo engañan sus colaboradores y le informan de avances que no se dan”. “Tengo pánico de que me encierren”. “Cargo miedo”. Todo con un estilo narrativo inconfundible, que hace de los pequeños detalles las grandes revelaciones, muy literario, muy Scherer.
Que pudo estar mejor. Tal vez. Nada es más sencillo que corregir un texto o una entrevista. Y que en cambio construir un nombre es la gran tarea de la vida. Como la que ha conseguido don Julio que hoy llega a los 84 años. Por lo que le mando un abrazo fraterno y le agradezco lo que me ha dado. Porque si el oficio de reportero no existiera, Julio Scherer lo hubiera inventado.
Artículo publicado en El Universal, 8-04-10
miércoles, 7 de abril de 2010
Requerimos proyectos que nos convoquen a la unidad y no proyectos que nos fracturen desde el principio: José Narro

Palabras de agradecimiento por el homenaje de la ALDF a la UNAM Palabras de José Narro Robles Asamblea Legislativa del Distrito Federal
Abril 2010
Agradezco en nombre de la comunidad universitaria este reconocimiento a la
Universidad Nacional Autónoma de México. Se trata de un acto que sirve tanto de
recordatorio de lo que ha significado para nuestro país, como de uno para renovar
el compromiso de aportar cada vez más a la búsqueda de una sociedad más justa.
I
La Universidad Nacional tiene cien años de servir al país y a la sociedad mexicana
a la que se debe. Lo ha hecho a través del ejercicio de las funciones académicas
que la propia sociedad le ha asignado. La historia de la Universidad, su fortaleza
institucional y las aportaciones de sus maestros, investigadores y alumnos, la han
llevado a ser considerada una de las más importantes de Iberoamérica y del
mundo.
La UNAM cumple con el país al formar a un médico o a un arquitecto; al graduar a
un maestro en historia o a un doctor en ciencias; al proponer un método para
prevenir el cáncer cérvico uterino y al reconocer los problemas de los grupos
indígenas del país o de nuestros migrantes; al publicar un libro de poesía, otro de
crítica al modelo económico actual y uno más con propuestas de cambio a la
arquitectura electoral; al estudiar nuestros mares, suelos y volcanes entre muchas
otras actividades.
Ante una sociedad que vive una profunda transformación de los valores, la
Universidad Nacional ha sido una institución fundamental. Cuando algunos valores como la solidaridad, la generosidad o el servicio parecen perder terreno ante la competencia y el individualismo extremos, la Universidad ha salido en defensa de los primeros. Cuando la acumulación de dinero y de bienes materiales se ha convertido desafortunadamente en el símbolo del éxito y para muchos incluso de la felicidad, nuestra institución ha estado presta a recordar a la sociedad, que hay muchas otras formas de vida digna y trascendente.
Por ello la UNAM persistentemente ha reafirmado su compromiso de cultivar y
transmitir los valores humanos que dan cohesión a las sociedades. Relevante ha
sido su contribución para introducir en el México moderno el derecho a la
diferencia. Su pluralidad de ideas, de teorías, métodos, disciplinas, ciencias,
especialidades y profesiones, su libertad de pensar y discutir, propios de su
comunidad, han sido transmitidos a la sociedad mexicana.
II
La UNAM ha ampliado desde hace varias décadas su presencia en el territorio
nacional. Actualmente cuenta con instalaciones en 27 estados del país. En ellas
se realizan actividades de docencia, investigación y servicio, de forma conjunta
con otras instituciones educativas de las entidades federativas.
Con todo y ello, la importancia de la relación entre la Universidad Nacional y la
Ciudad de México es un hecho incuestionable. En esta ciudad surgió y a lo largo
del último siglo son muchas las aportaciones en su beneficio. La Ciudad de México
y la Universidad Nacional Autónoma de México son testimonio fiel de nuestra larga
historia y de nuestra vida actual. Ambas han transitado juntas el sinuoso camino
del desarrollo económico y social de México durante el siglo pasado.
Esta relación sin embargo se remonta a más de 450 años de una historia marcada
por la generosidad con la que esta gran ciudad albergó a la Universidad, que en
reciprocidad ha retribuido con el quehacer que le es propio: educar a cientos de
miles de estudiantes de nivel medio superior; formar profesionales y docentes de
numerosas disciplinas del conocimiento; apoyar la intensa labor de investigadores
que ejercen un gran liderazgo en la comunidad científica nacional e internacional;
fomentar la creación de tecnologías innovadoras; impulsar las actividades
deportivas entre la juventud, y también mediante el desarrollo de un ambiente
cultural propicio para que desplieguen sus capacidades nuestros poetas,
escritores, cineastas, músicos y artistas.
En esta larga ruta, la Ciudad y la Universidad han compartido hechos de gran
trascendencia histórica y social. Este año tenemos la fortuna de conmemorar el
primer centenario de la Universidad en su carácter Nacional, cuyos festejos los
enmarcamos en los del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la
Revolución.
Es esta una ocasión para refrendar nuestro compromiso de legar a las futuras
generaciones una mejor universidad, a partir de la concebida por un gran
mexicano, Justo Sierra, quien hace un siglo logró poner en marcha el proyecto
educativo y cultural más trascendente del país. Recrear este acontecimiento
encierra un gran simbolismo.
Destacadas personalidades del mundo académico del país y el extranjero, que apadrinaron su apertura en un acto realizado en San Ildefonso, salieron, aquel 22 de septiembre, en una caminata que recorrió las calles del “barrio universitario”, logrando hacer partícipe del acontecimiento a los vecinos y ciudadanos de la capital.
Esas mismas calles, casi dos décadas después, atestiguaron las movilizaciones
organizadas por estudiantes que consiguieron, en 1929, la “Autonomía”. Con ello
se estableció nuestra actual Universidad Nacional Autónoma de México.
El desafío que impuso el crecimiento económico y poblacional del país y de la
ciudad, aunado al compromiso con la educación asumido en el México
posrevolucionario, demandaron una mayor capacidad de respuesta de nuestra
Universidad para la formación de profesionales. Fue entonces que se decidió la
construcción de la Ciudad Universitaria, localizada en lo que entonces resultaba
ser el lejano sur de la ciudad. Todavía hoy, muchos de aquellos alumnos y
profesores que abandonaron el centro de la ciudad, expresan nostalgia por aquel
bullicioso y estimulante clima cultural que lo caracterizaba y que nos hemos
propuesto revitalizar en coordinación con el Gobierno de la Ciudad.
Quiero aprovechar esta oportunidad inmejorable, para reiterar lo que señalé en la
entrega del Premio Príncipe de Asturias a nuestra UNAM: “Sin ciencia propia, sin
un sistema de educación superior vigoroso y de calidad, una sociedad se condena
a la maquila o a la medianía en el desarrollo. Por ello resulta indispensable
reivindicar el derecho a la educación… La educación es vía de superación
humana, de la individual y de la colectiva. Concebirla como un derecho
fundamental es uno de los mayores avances éticos de la historia”.
III
Numerosos son los problemas que aquejan al país. Uno de ellos, de gran
envergadura y lacerante para nuestra colectividad, es el que corresponde a la
desigualdad que en diversos ámbitos se enseñorea en nuestro medio. En una
nación donde pocos tienen demasiado, frente a muchos que no tienen casi nada,
se genera desconfianza y resentimiento, se debilitan la dignidad y los valores
humanos.
Hoy tenemos que darnos cuenta que frente a la pobreza y la desigualdad que
afectan al país, no sirven las consideraciones de los que persisten en su ímpetu
privatizador. Tampoco las de aquellos que confunden los términos y en lugar de
combatir a la pobreza en sus raíces, sólo acometen sus efectos. A ellos debemos
recordarles que el mejor Estado no es sólo el que genera mayor riqueza, sino
aquel que mejor la distribuye, aquel que cuenta con la sensibilidad para eliminar la
brecha de la indignidad que separa a los poderosos de la economía, de los
desheredados hasta de la esperanza.
Por eso es que hace casi dos siglos, en 1813, en sus “Sentimientos de la Nación”,
Morelos proponía “que como la buena ley es superior a todos los hombres, las que
dicte el Congreso deben ser tales que moderen la opulencia y la indigencia”.
Ha llegado el momento de atrevernos a sentar las bases de una nación moderna,
segura, educada, incluyente, menos desigual, con una actividad económica a la
altura de los retos mundiales y de nuestras necesidades, con una ciudadanía
informada y participativa. Para ello requerimos iniciativas que nos convoquen a la
unidad y no proyectos que nos fracturen desde el principio.
Tenemos que decidirnos a construir una sociedad con plenos derechos sociales,
económicos y políticos, que sean exigibles. Una sociedad que acepte y se
acostumbre a cumplir con sus obligaciones cívicas y fiscales, a respetar la ley y a
ser solidaria con quienes menos tienen. Tenemos una responsabilidad histórica.
Debemos evitar caer en la parálisis e impedir que nos resulte aplicable la
sentencia de Michal Viewegh quien ha escrito: “Ya no tenemos el derecho de dar
consejos a las siguientes generaciones después de haber defraudado a la
nuestra”.
IV
Al recibir en nombre de la Universidad Nacional Autónoma de México el
reconocimiento que hoy le hace la Asamblea Legislativa del Distrito Federal,
reitero el compromiso de nuestra Casa de Estudios de contribuir con la Ciudad de
México a través de la formación de excelentes profesionales; de ayudar a
modernizar la infraestructura de nuestra entidad; de crear condiciones de
habitabilidad en un entorno natural complejo; de alimentar su vida cultural y lúdica;
de preservar su patrimonio histórico; y de no renunciar a actuar como conciencia
crítica de la colectividad.
A cien años de inaugurada, puedo afirmar que la Universidad Nacional Autónoma
de México ha asumido sus responsabilidades con el progreso de la nación y con la
ciudad que la vio nacer y en donde desarrolla la mayor parte de sus actividades.
Para cumplir con su encomienda, ha encontrado en la población de la Ciudad de
México, en su gobierno, en sus representantes ante esta Asamblea Legislativa,
aliados comprometidos y solidarios.
Señoras y señores asambleístas:
La Universidad Nacional Autónoma de México, esa “obra inmensa de cultura”
como la llamó don Justo Sierra, conserva el vínculo primigenio con la Nación que
le dio origen. Por ello conviene recordar que hoy, como hace un siglo,
mantenemos los valores, principios y compromisos con el país, y repetimos con
fuerza y convicción las palabras del fundador de nuestra modernidad: “No, no será
la Universidad una persona destinada a no separar los ojos del telescopio o del
microscopio, aunque en torno a ella una nación se desorganice; no la sorprenderá
la toma de Constantinopla discutiendo sobre la naturaleza de la luz del Tabor”.
No será así, porque la Universidad seguirá atenta al curso de los asuntos que
preocupan a los mexicanos. No lo será en virtud de que miles y miles de
universitarios continuarán documentando y sosteniendo sus verdades. No podría
ser de otra manera, en razón de que lo que está en juego es el futuro de los
mexicanos. No podría serlo, ya que hay citas con la historia en las que no se
puede estar ausente. Esta, es una de ellas.