jueves, 28 de enero de 2010

Las trampas de la política dan pena ajena.



Cartones tomados prestados de La Jornada y Milenio Diario


Muere un estadounidense congruente; denunció injusticias del imperialismo y defendió a los 5 cubanos .




Comité Internacional por la Libertad de los 5 Cubanos


Howard Zinn, un Historiador para el Pueblo


Con profunda tristeza recibimos la noticia de la muerte de Howard Zinn, quien falleció de un ataque al corazón a la edad de 87 años mientras realizaba una gira por Santa Mónica, California.

Howard Zinn fue un activista por los derechos civiles y contra la guerra. El era conocido por sus escritos certeros sobre la historia americana desde el punto de vista de los trabajadores y oprimidos. Zinn aclaró las mentiras de la versión de la historia que se enseña en las aulas estadounidenses.

Este historiador conocido a nivel internacional y autor del libro "La Otra Historia de los Estados Unidos" también apoyó las luchas internacionales por la justicia incluyendo la lucha por la libertad de los Cinco Cubanos presos en los EEUU desde 1998.

En abril del 2007, durante una conferencia sobre los Cinco Cubanos en la Universidad Northeastern en Boston, Howard Zinn comenzó su presentación dirigiéndose a la audiencia en su mayoría estudiantes y le dijo "Esta noche ustedes tienen tanta suerte; van a aprender algo que la mayoría de las personas en los EEUU desconocen, y es el caso de los Cinco Cubanos". Durante su presentación se refirió al encarcelamiento de los Cinco por defender a su país contra el terrorismo como "un acto de crueldad imperdonable".

Mientras lamentamos su muerte, su legado continuará en los historiadores y escritores que buscan la verdad en lugar de tomar la línea de Washington y las corporaciones mediáticas.

lunes, 25 de enero de 2010

¿La tragedia haitiana constituye una oportunidad de EUA para sumar una nueva estrellita?






La reconstrucción de Haití enfrenta no sólo problemas económicos de increíbles magnitudes. También tendrá ante si el reto de definir que tipo de país surgirá de las cenizas en que han quedado sus instituciones, su economía y su propio pueblo.
Se menciona que tan sólo la infraestructura de Puerto Príncipe tardará hasta 5 años en volver a ser la de antes, siempre y cuando consiga montos multimillonarios mismos que también le pueden traer consigo el colonialismo económico del FMI, del BM y por supuesto de los Estados Unidos.
Éste último ya ha tomado la delantera a través de miles de soldados encabezados por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, cuyo argumento ante la presencia militar fue "nos quedaremos a largo plazo".
La relación multilateral en la región, como es bien sabido, no es precisamente la mejor toda vez que los yanquis buscan, a como de lugar, poner coto a la concreción de la Alianza Bolivariana sudamericana, encabezada por Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, entre otros mandatarios de la región, apoyados por el gobierno cubano para mayor irritación estadounidense.
Recientemente se concretó el despojo del gobierno hondureño al presidente constitucional Manuel Zelaya, ahora se posicionan militarmente en Haití, mantienen la base castrense en Honduras y se apuran a concretar sus planes en las diversas bases colombianas.
Lejos estamos de vivir en paz a pesar de que el Sr. Barack Obama haya aceptado el Premio Nobel de la Paz, aún sin merecimiento alguno, pero que sin duda representó una lejana esperanza para el mundo entero. Todo parece indicar que se trató de una falsa esperanza.
Pero por el momento la atención humanitaria en torno al desastre haitiano no debe dejarse de lado y debemos seguir apoyando desde toda tribuna a los hermanos en desgracia.
En su última reflexión, Fidel Castro describe con la palabra precisa lo que está pasando y la diferencia entre la ayuda y la ocupación interesada: En medio de la tragedia haitiana, sin que nadie sepa cómo y por qué, miles de soldados de las unidades de infantería de marina de Estados Unidos, tropas aerotransportadas de la 82 División y otras fuerzas militares han ocupado el territorio de Haití. Peor aún, ni la Organización de Naciones Unidas, ni el Gobierno de Estados Unidos han ofrecido una explicación a la opinión pública mundial de estos movimientos de fuerzas. Varios Gobiernos se quejan de que sus medios aéreos no han podido aterrizar y transportar los recursos humanos y técnicos enviados a Haití. Diversos países anuncian, por su parte, el envío adicional de soldados y equipos militares. Tales hechos, desde mi punto de vista, contribuirían a caotizar y complicar la cooperación internacional, ya de por sí compleja. Es necesario discutir seriamente el tema y asignar a la Organización de Naciones Unidas el papel rector que le corresponde en este delicado asunto. Nuestro país cumple una tarea estrictamente humanitaria. En la medida de sus posibilidades contribuirá con los recursos humanos y materiales que estén a su alcance. La voluntad de nuestro pueblo, orgulloso de sus médicos y cooperantes en actividades vitales, es grande y estará a la altura de las circunstancias. Cualquier cooperación importante que se ofrezca a nuestro país no será rechazada, pero su aceptación estará subordinada por entero a la importancia y trascendencia de la ayuda que se requiera de los recursos humanos de nuestra Patria. Es justo consignar que, hasta este instante, nuestros modestos medios aéreos y los importantes recursos humanos que Cuba ha puesto a la disposición del pueblo haitiano no han tenido dificultad alguna en llegar a su destino. ¡Enviamos médicos y no soldados!

martes, 19 de enero de 2010

Recorre comandante cubano la ruta del Che en Bolivia.





SANTA CRUZ.— Antes de viajar a La Paz, donde participará el jueves 21 y el viernes 22 en la toma de posesión del presidente Evo Morales, la delegación cubana, encabezada por el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, anduvo por los caminos del Che en tierras bolivianas.

Luego de llegar la mañana de este lunes a Santa Cruz, la comitiva, de la cual forman parte también Marcelino Medina, viceministro primero de Relaciones Exteriores, y Rafael Dausá, embajador de Cuba en Bolivia, viajó en medio de una pertinaz llovizna a Valle Grande, localidad situada al suroeste del departamento cruceño, donde el 9 de octubre de 1967 resultó expuesto tras ser asesinado el cuerpo del comandante guerrillero, y el 28 de junio de 1997 fueron descubiertos sus restos que hoy reposan, al frente de lo que Fidel llamó destacamento de refuerzo de la Revolución, en el mausoleo de Santa Clara.

Para Ramiro fue particularmente evocador regresar a Valle Grande 13 años después de que la dirección de la Revolución le encomendara repatriar esos restos.

Aquí estuvo en la lavandería del hospital Nuestro Señor de Malta — justo donde fueron tomadas las fotos del guerrillero inerte, con los ojos abiertos, como quien sellaba su compromiso con próximos combates—, y en el sobrio monumento — una modesta construcción techada a dos aguas, con columnas de terracota que enmarcan la imagen del Che— que recuerda el sitio en el que por tres décadas permaneció anónimamente sepultado.

También rindió homenaje a Tamara Bunke, Tania la Guerrillera, al pie de la fosa en la que permaneciera por tres décadas sepultada en las inmediaciones del Club Rotario.

La jornada culminó con un intercambio con los colaboradores de la misión médica cubana en Valle Grande, quienes explicaron al Comandante de la Revolución su trabajo a favor de los programas de salud fomentados por el proceso de cambio liderado por Evo Morales.
Este martes la delegación se trasladará a La Higuera, lugar en el que el Che ascendió a la inmortalidad

viernes, 15 de enero de 2010

Caos es la palabra que predomina en Haití; las fotografías lo dicen todo.





Mientras autoridades gubernamentales haitianas confirman el deceso de 50 mil personas y 250 mil heridos, la contradicción y el caos hacen su rapiña al no permitir fluir la ayuda internacional apilada en los aeropuertos. Un millón ha quedado sin vivienda y la desesperación por encontrar a familiares y amigos bajo los escombros se funde con los múltiples llantos de quienes han logrado hallar al ser querido ya sin vida como lo muestran las dramáticas fotografías que circulan por el mundo. Los hospitales carecen de medicamentos, instrumentos e instalaciones adecuadas y suficientes, al grado de que directivos de el centro médico advierte: "si no mueren por sus heridas morirán de hambre". Tan grave está la situación. En éste contexto, la secretaria de Estado de los EUA, Hillary Clinton, informó que viajará a la isla a fin de coordinar directamente la ayuda, así como a los 10 mil soldados yanquis que incluso podrían asumir un papel activo para intentar preservar el relativo orden que pende apenas de un hilo muy delgado, toda vez que la gente considera no haber sido auxiliada con la rapidez mínima para estos casos. Lo cierto es que se pierde la esperanza de encontrar gente con vida bajo los escombros y en cambio crece el riesgo de una epidemia. México envió 3 aviones militares y 2 buques con ayuda, al tiempo que anunció la donación de 8 mdd. La tragedia es inenarrable, dicen quienes desde Haití envían su información, sus twiters, sus comentarios. Así lo comprobamos a través de las fotografías. Algunos son rescatados con vida y regresan felices al regazo materno, otros en cambio son apilados entre los miles de muertos y con las manos al cielo los que sobrevivieron se preguntan ¿Por que tanta saña contra un pueblo que ha sufrido tanto?

REFLEXIONES DE FIDEL. La lección de Haití.




Desde hace dos días, casi a las 6 de la tarde, hora de Cuba, ya de noche en Haití por su ubicación geográfica, las emisoras de televisión comenzaron a divulgar noticias de que un violento terremoto, con magnitud de 7,3 en la escala Richter, había golpeado severamente a Puerto Príncipe. El fenómeno sísmico se había originado en una falla tectónica ubicada en el mar, a sólo 15 kilómetros de la capital haitiana, una ciudad donde el 80% de la población habita casas endebles construidas con adobe y barro.

Las noticias continuaron casi sin interrupción durante horas. No había imágenes, pero se afirmaba que muchos edificios públicos, hospitales, escuelas e instalaciones de construcción más sólida se reportaban colapsadas. He leído que un terremoto de magnitud 7,3 equivale a la energía liberada por una explosión igual a 400 mil toneladas de TNT.

Descripciones trágicas eran transmitidas. Los heridos en las calles reclamaban a gritos auxilios médicos, rodeados de ruinas con familias sepultadas. Nadie, sin embargo, había podido transmitir imagen alguna durante muchas horas.

La noticia nos tomó a todos por sorpresa. Muchos escuchábamos con frecuencia informaciones sobre huracanes y grandes inundaciones en Haití, pero ignorábamos que el vecino país corría riesgo de un gran terremoto. Salió a relucir esta vez que hace 200 años se había producido un gran sismo en esa ciudad, que seguramente tendría unos pocos miles de habitantes.

A las 12 de la noche no se mencionaba todavía una cifra aproximada de víctimas. Altos jefes de Naciones Unidas y varios Jefes de Gobierno hablaban de los conmovedores sucesos y anunciaban el envío de brigadas de socorro. Como hay desplegadas allí tropas de la MINUSTAH , fuerzas de Naciones Unidas de diversos países, algunos ministros de defensa hablaban de posibles bajas entre su personal.

Fue realmente en la mañana de ayer miércoles cuando comenzaron a llegar tristes noticias sobre enormes bajas humanas en la población, e incluso instituciones como Naciones Unidas mencionaban que algunas de sus edificaciones en ese país habían colapsado, una palabra que no dice nada de por sí o podía significar mucho.

Durante horas ininterrumpidas continuaron llegando noticias cada vez más traumáticas de la situación en ese hermano país. Se discutían cifras de víctimas mortales que fluctúan, según versiones, entre 30 mil y 100 mil. Las imágenes son desoladoras; es evidente que el desastroso acontecimiento ha recibido amplia divulgación mundial, y muchos gobiernos, sinceramente conmovidos, realizan esfuerzos por cooperar en la medida de sus recursos.

La tragedia conmueve de buena fe a gran número de personas, en especial las de carácter natural. Pero tal vez muy pocos se detienen a pensar por qué Haití es un país tan pobre. ¿Por qué su población depende casi en un 50 por ciento de las remesas familiares que se reciben del exterior? ¿Por qué no analizar también las realidades que conducen a la situación actual de Haití y sus enormes sufrimientos?

Lo más curioso de esta historia es que nadie pronuncia una palabra para recordar que Haití fue el primer país en que 400 mil africanos esclavizados y traficados por los europeos se sublevaron contra 30 mil dueños blancos de plantaciones de caña y café, llevando a cabo la primera gran revolución social en nuestro hemisferio. Páginas de insuperable gloria se escribieron allí. El más eminente general de Napoleón fue derrotado. Haití es producto neto del colonialismo y el imperialismo, de más de un siglo de empleo de sus recursos humanos en los trabajos más duros, de las intervenciones militares y la extracción de sus riquezas.

Este olvido histórico no sería tan grave como el hecho real de que Haití constituye una vergüenza de nuestra época, en un mundo donde prevalecen la explotación y el saqueo de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta.

Miles de millones de personas en América Latina, África y Asia sufren de carencias similares, aunque tal vez no todas en una proporción tan alta como Haití.

Situaciones como la de ese país no debieran existir en ningún lugar de la Tierra , donde abundan decenas de miles de ciudades y poblados en condiciones similares y a veces peores, en virtud de un orden económico y político internacional injusto impuesto al mundo. A la población mundial no la amenazan únicamente catástrofes naturales como la de Haití, que es sólo una pálida sombra de lo que puede ocurrir en el planeta con el cambio climático, que fue realmente objeto de burla, escarnio y engaño en Copenhague.

Es justo expresar a todos los países e instituciones que han perdido algunos ciudadanos o miembros con motivo de la catástrofe natural en Haití: no dudamos que realizarán en este instante el mayor esfuerzo por salvar vidas humanas y aliviar el dolor de ese sufrido pueblo. No podemos culparlos del fenómeno natural que ha tenido lugar allí, aunque estemos en desacuerdo con la política seguida con Haití.

No puedo dejar de expresar la opinión de que es hora ya de buscar soluciones reales y verdaderas para ese hermano pueblo.

En el campo de la salud y otras áreas, Cuba, a pesar de ser un país pobre y bloqueado, desde hace años viene cooperando con el pueblo haitiano. Alrededor de 400 médicos y especialistas de la salud prestan cooperación gratuita al pueblo haitiano. En 227 de las 337 comunas del país laboran todos los días nuestros médicos. Por otro lado, no menos de 400 jóvenes haitianos se han formado como médicos en nuestra Patria. Trabajarán ahora con el refuerzo que viajó ayer para salvar vidas en esta crítica situación. Pueden movilizarse, por lo tanto, sin especial esfuerzo, hasta mil médicos y especialistas de la salud que ya están casi todos allí y dispuestos a cooperar con cualquier otro Estado que desee salvar vidas haitianas y rehabilitar heridos.

Otro elevado número de jóvenes haitianos cursan esos estudios de medicina en Cuba.

También cooperamos con el pueblo haitiano en otras esferas que están a nuestro alcance. No habrá, sin embargo, ninguna otra forma de cooperación digna de calificarse así, que la de luchar en el campo de las ideas y la acción política para poner fin a la tragedia sin límite que sufren un gran número de naciones como Haití.

La jefa de nuestra brigada médica informó: "la situación es difícil, pero hemos comenzado ya a salvar vidas". Lo hizo a través de un escueto mensaje horas después de su llegada ayer a Puerto Príncipe con refuerzos médicos adicionales.

Tarde en la noche comunicó que los médicos cubanos y los haitianos graduados de la ELAM se estaban desplegando en el país. Habían atendido ya en Puerto Príncipe más de mil pacientes, poniendo a funcionar con urgencia un hospital que no había colapsado y utilizando casas de campaña donde era necesario. Se preparaban para instalar rápidamente otros centros de atención urgente.

¡Sentimos un sano orgullo por la cooperación que, en estos instantes trágicos, los médicos cubanos y los jóvenes médicos haitianos formados en Cuba están prestando a sus hermanos de Haití!

Fidel Castro Ruz
Enero 14 de 2010
8 y 25 p.m.

jueves, 14 de enero de 2010

La fuerza de la naturaleza se ensañó con Haití; riesgo real de epidemias.






La tragedia en Haití es apocalíptica, opina Hillary Clinton.

Miles de niños, mujeres y hombres deambulan en las calles, duermen sobre las banquetas, viven sin techo alguno mientras sus casas permanecen derruidas. El fantasma de la epidemia acecha mientras los muertos continúan bajo los escombros, o en muchos casos a cielo abierto sin ser reclamados por sus familiares quienes quizá hayan sufrido una suerte similar.

Es Haití a dos días de uno de los peores sismos de los que recuerde el Caribe, y a donde la ayuda internacional lentamente arriba vía aérea y por mar.

Las gráficas ya no sólo reflejan la devastación de las construcciones, los puentes, el patrimonio de miles…ahora son los cadáveres de niñas y niños, de jóvenes y adultos de ambos sexos para quienes la muerte no tuvo distinción. Como tampoco la tuvo para razas y nacionalidades ni posiciones socioeconómicas, creencias religiosas. Ahí está el deceso del Arzobispo de Puerto Príncipe y de más de 20 extranjeros adscrito a la sede de la ONU cuyas nacionalidades eran diversas, sobre todo brasileños. Se confirmó asimismo la muerte de una mexicana originaria del Estado de Querétaro, de 39 años, si bien no se reveló su nombre. El terremoto de Haití se ubica, si se confirman los peores augurios, entre los 12 más destructivos de la historia en cuanto a víctimas, según datos del Instituto Geográfico Nacional español. Por otra parte, lamentablemente se han dado los primeros saqueos y el caos se ensaña en Puerto Príncipe.